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Vicente Bello
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11 Abril 2019 04:00:00
“La emboscada de Guajardo en 1919 también la perpetró Salinas en 1992”
La mañana del 10 de abril de 1019, en Chinameca, Emiliano Zapata Salazar fue muerto a mansalva. Cien años después, la Cámara de Diputados le ha hecho un homenaje al papel histórico que jugó el general revolucionario, y se suma al reconocimiento que la presidencia de la República hizo el 12 de enero de este año a aquel “indio insurrecto”, con la declaratoria de que 2019 es el Año del Caudillo del Sur Emiliano Zapata.

He aquí, partes medulares de los discursos de todos, en la sesión solemne dedicada a los cien años del asesinato del general Zapata.

Dijo el diputado Mauricio Toledo: “El coronel carrancista Jesús Guajardo fue enviado para matarle. Primero hizo saber a los zapatistas que estaban dispuestos a desertar y luego como prueba de confianza, antes de encontrarse con el líder revolucionario, fusiló a 50 soldados. Ambos acabaron de reunirse el 10 de abril de 1919 de la Hacienda de Chinameca, en Morelos, cuando Zapata cruzó el umbral y la traición cayó sobre él”.

Dijo Oscar Bautista, del Pvem: “Su movimiento fue derrotado, pero obligó al ala de la fracción vencedora de la revolución a radicalizarse y tuvo que incluir el tema agrario en la propia Constitución”.

Raymundo García, del PRD, citaba el Plan de Ayala de Zapata, firmado en noviembre de 1911: “La nación está cansada de hombres falsos y traidores, que hacen promesas como libertadores y al llegar al poder se olvidan de ellas y se constituyen en tiranos”.

Dijo Margarita García, del PT: “Su gran valor personal y la firmeza inconmovible de sus ideales lo distinguen entre todas las otras figuras de la revolución”.

El PES dijo en voz de Miguel Acundo: “Zapata es el personaje clave de la Revolución Mexicana, tal vez más que Madero, Villa o Carranza, es líder que reivindica a los campesinos y su vinculación con la tierra, es quien propone que la tierra es de quien la trabaja, es quien llevaba la lucha inicialmente a favor de Madero y el sufragio efectivo, y posteriormente en su contra porque no atendió los reclamos campesinos”.

El retorcido PRI en voz de Eduardo Zarzosa: “Vayan a convencer a los familiares de Zapata para que los acompañen a sus eventos, porque el mismo familiar de Zapata en los medios nos dijo: Nos traicionaron porque en campaña nos dijeron que terminarían con el proyecto de la termoeléctrica y ahí sigue.

“Hoy los familiares de Zapata les dan la espalda porque no cumplen sus promesas, porque como ellos, muchos campesinos, muchas madres de familia se quedaron sin estancias infantiles, muchas mujeres se quedaron desprotegidas porque les quitaron los lugares donde se resguardaban por la violencia intrafamiliar. Hoy también así les están fallando a los campesinos”.

El no menos retorcido PAN en voz de Marco Adame, exgobernador de Morelos: “Debemos entender y aceptar la memoria de Zapata con lealtad generosa y asumir el reclamo de justicia social y la necesidad de saldar esta deuda histórica y de hacerla realidad en todo el país, un país que no es patrimonio exclusivo de ningún grupo o de ningún partido, sino una aspiración y deber que nos convoca a todos los mexicanos, por igual”.

Y Juan Sánchez, de Morena: “Ahora resulta que los demagogos y los que por décadas han traicionado al campo de México, se cuelgan de este célebre revolucionario. Lo que nos dejan es un país destruido social, político y económicamente, y a cuatro meses de gobierno vienen a decirnos qué hacer. Eso es no tener vergüenza.

“La emboscada en la que fue asesinado, la traición artera del zapatismo y a los ideales de Zapata no solo se dio en la Hacienda de Chinameca, el 10 de abril de 1019, también se perpetró cobardemente por el expresidente Carlos Salinas de Gortari, en 1992, con la aprobación de la reforma al artículo 27 constitucional, reforma que puso las bases para la instauración del neoliberalismo depredador que hemos venido padeciendo en los últimos 30 años en todo el país; pero especialmente en el campo de México. El pretexto era la modernización del campo y el incremento en la productividad agrícola, quitándole al ejido y a la propiedad comunal su carácter de imprescriptible, inalienable e inembargable, para permitir la compra-venta, el arrendamiento y la hipoteca.

“Se trataba de destruir la propiedad social de la tierra. La instauración de nuevos latifundios para ponerlos al servicio de la producción agrícola intensiva, pero también para la explotación minera y el robo del agua a ejidos y comunidades, a las que se mantienen sumidas permanentemente en la miseria y en la marginación.

“Los megaproyectos de muerte, ampliamente denunciados por organizaciones campesinas de todo el país continúan implementándose a pesar de que ha sido demostrado que perjudican al medio ambiente, contaminan el agua y representan una seria amenaza para la población y sus formas de vida.

“Se trata de esas presas hidroeléctricas impulsadas por el gobierno de Enrique Peña Nieto, que no se les olvide. Y que han sido tan repudiadas por las comunidades, por haber despojado de sus tierras y de los proyectos de las minerías a cielo abierto, que llevan a la deforestación y contaminación de los mantos acuíferos con sustancias venenosas.

“La perspectiva de extracción de hidrocarburos mediante el uso del fracking, tecnología prohibida en otros países, que amenazan a las comunidades con una eminente sequía, producto de la utilización del agua, de por sí escasa en cientos de pueblos de la sierra del norte de Puebla.

Zapata confrontaba al PRI y Morena.
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