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José Luis del Río y Santiago
José Luis del Río y Santiago
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Actualmente es rector de la iglesia San Pablo Apóstol, ubicada en Los Valdés y encargado de la Comisión de Nuevas parroquias en la Diócesis de Saltillo, y catedrático en el Seminario de Historia de la Iglesia y Teoría Odegética. Su trayectoria por tres décadas en el Ojo de Agua lo distinguen, y más aún el hecho de que sea el único sacerdote exorcista autorizado, estudios que cursó por cuenta propia, además de actualizaciones a través de cinco congresos internacionales.

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03 Enero 2011 04:00:19
La emigración a Estados Unidos de América
Hace unos días leíamos las declaraciones, mejor dicho las bravatas destinadas para el consumo doméstico mexicano, del representante del Gobierno mexicano ante su similar estadounidense, Arturo Sarukhán Casamitjana, quien se enviste como el líder que habrá de definir el debate nacional en ese país sobre el problema migratorio. Ante ello, decidimos dar un breve repaso al problema migratorio entre ambos países a lo largo de los últimos 90 años.

Pocos lo recuerdan, pero el 1 de febrero de 1922, sin que hubiera relaciones diplomáticas ente México y Estados Unidos de América (EUA), los presidentes Warren Gamaliel Harding y Álvaro Obregón Salido firmaron un acuerdo para abolir el requisito de presentar pasaportes al entrar a cualquiera de los dos países. En 1924, cuando se promulgó la Ley de Emigración en los EUA, con la cual se establecían cuotas a los migrantes de diversas nacionalidades, para los mexicanos no existían límites. Por ello, la emigración se incrementó. En 1930, en medio de la gran depresión, el presidente Herbert Hoover decidió expulsar a quienes no se acreditaran como residentes legales de ese país. Más de un millón de mexicanos fueron regresados a nuestra patria.

En agosto de 1942, durante la Segunda Guerra Mundial, México y EUA rubricaron el primero de varios acuerdos laborales para que mexicanos trabajaran allá, bajo el llamado programa Bracero, entre 1942 y 1949, poco más de 250 mil mexicanos fueron contratados. En 1945, al concluir el conflicto y regresar los soldados estadounidenses, la mano de obra mexicana era ya un factor de competencia dado que paralelamente al programa referido se generó la emigración ilegal. De nueva cuenta ambos gobiernos firmaron un convenio para ofrecer contratos laborales con duración de un año. El error fue que se ofrecía preferencia a quienes ya estaban allá ilegalmente y bastaba con llevarlos a un centro de legalización en la frontera, permitirles cruzar hacia México y retornar inmediatamente a los EUA para legalizar su situación migratoria.

Lo anterior provocó que los representantes de los sindicatos estadounidenses protestaran. En 1950, fueron deportados 600 mil mexicanos que se encontraban en los EUA sin documentos.

Para 1951, se estimaba que un millón de mexicanos habían entrado ilegalmente a los EUA. En ese mismo año, se suscribió un acuerdo para contratar trabajadores mexicanos para desarrollar actividades agrícolas.

Como el problema no aminoraba, en marzo de 1954, se volvió a rubricar otro convenio en la materia, pero esta vez el presidente Dwight Eisenhower instrumentó medidas y el 17 de junio de 1954 dio inicio la llamada “Operation Wetback.” Para octubre de ese año, 1.3 millones de mexicanos habían sido deportados. Fue después de ese año cuando el problema de la emigración ilegal aminoró. No, no fue producto de algún sortilegio, simplemente en nuestro país sus gobernantes se avocaron a actuar como tales y por cerca de 20 años, la economía mexicana crecía anualmente a niveles entre el 6 y 8%, la inflación rondaba el 2% y la emigración en su gran mayoría se desarrolló de manera ordenada.

En 1965, se instrumentó el programa de maquila en la zona fronteriza mexicana, lo cual actúo como paliativo temporal. El problema disminuyó a un punto tal que en las ciudades fronterizas el 22 de febrero de cada año era un día de “puente libre,” en donde no era necesario presentar documentos para cruzar a los EUA.

A propósito de la emigración de trabajadores mexicanos documentados a los EUA, en el segundo volumen de la serie Piedras Negras, Destino y Origen: Una Narración para mis Nietos, en el libro titulado “Personajes, Sitios y Recuerdos,” el cual su autor Rafael Villarreal Martínez presentará el próximo 12 de febrero en dicha ciudad, con información de primera mano se dedica un apartado en donde se relata cómo era la vida de quienes emigraban para laborar en el estado de California, EUA durante los años 60.

La emigración de trabajadores mexicanos continuó sin mayores problemas hasta la segunda mitad de la década de los 70, cuando la crisis se nos vino encima y la emigración indocumentada empezó a convertirse en el serio problema que hoy vivimos; ni siquiera la amnistía decretada por el presidente Ronald Reagan a medidos de la década de los 80, lo resolvió.

Lo anterior nos demuestra que los acuerdos deben ser complementarios, la solución está aquí creando las condiciones para generar riqueza y empleos bien remunerados.

¿Con que cara andamos demandando de otros lo que no somos capaces de ofrecer en el entorno doméstico? HYPERLINK "mailto:[email protected]" .(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo)

P.D. A usted, amable lector, le deseamos que el año 2011 sea pleno de salud y bienestar.
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