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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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26 Febrero 2010 04:51:36
La generación del NO
Hace unos días, casi un centenar de personas publicaron un desplegado con el título “La Generación del No”. Con el respeto debido a los firmantes, a la mayoría de los cuales profeso admiración, y cariño personal a algunos de ellos, me parece que se equivocan.

La idea de que se trata de una generación fracasada, me parece, la inició Ciro Gómez Leyva, aunque el epíteto con que titulan el desplegado es de la autoría de Federico Reyes Heroles. Referirse a una generación, si es en el sentido de Ortega y Gasset, que después aplicó con ingenio Luis González y González a nuestro país, tendría que incluir en el calificativo no sólo a los políticos, sino a empresarios, comentócratas, militares y científicos, por lo menos. Ya Felipe Calderón se lo hizo notar a Ciro en una entrevista, y tenía razón.

Pero más allá de esta descripción generacional, el llamado a los políticos para que decidan es un poco extraño. ¿Se piensa acaso que no han decidido por falta de ánimos, por distracción, por simple flojera? Porque si esa falta de decisión corresponde más bien a un problema de fondo, entonces no veo cómo el desplegado pudiese tener alguna utilidad. Y me parece que es éste el caso: la falta de decisiones en México es producto de un problema de fondo.

De acuerdo con los firmantes, hemos dejado de decidir hace 13 años. Me imagino que la última reforma que reconocen es la que creó el IFE, de forma que entendería que se concretan al tema político. Entonces debieron reconocer que además de no tener reformas en esos 13 años, sufrimos una contrarreforma, producto del enojo del PRD después de la elección del 2006. (Seamos justos, varios de los que firman el desplegado rechazaron esa reforma en su momento, y algunos iniciaron un recurso jurídico en su contra.)

Si las reformas a las que hacen referencia no se restringen al ámbito político, sino que incluyen todas aquellas que pudiesen hacer competitiva nuestra economía, entonces habría que analizar por qué éstas no han ocurrido. Y cuando lo hacemos, con una única excepción, veremos que todas las reformas han sido bloqueadas por el PRD, acompañado en varias ocasiones por el PRI, de manera abierta o a trasmano. La excepción es la reforma eléctrica de 1998, que el PAN rechazó. Valdría la pena recordar que en ese mismo 1998 ese partido aprobó la creación del IPAB, que ya era un costo político alto.

Es decir que la Generación del No a que se refieren los firmantes no abarca a todos los políticos. Se reduce a aquellos que, efectivamente, han votado en contra de las reformas o han impedido su presentación durante los últimos 15 años. Trece, pues, si nos quedamos en lo político. No se requiere demasiado esfuerzo para encontrar a este grupo, reitero. Incluye a la casi totalidad del PRD y a una parte del PRI, que hoy coincidentemente es la inmensa mayoría de la fracción parlamentaria de ese partido en la Cámara de Diputados. Son ellos quienes impidieron la reforma fiscal en 2003 y nuevamente en 2009, quienes deformaron la reforma energética, quienes han impedido la presentación de una reforma laboral. No son otros, son ellos.

Queda entonces claro quiénes forman parte de esa Generación del No, de forma que no entiendo por qué no decirlo sin ambages. Si lo que los firmantes desean es un cambio profundo del funcionamiento de nuestra política y nuestra economía, podrían empezar por ser mucho más claros. O es que tal vez no coinciden con esta secuencia lógica, y podrán entonces dar ejemplos que demuestren mi equivocación. Porque puede uno culpar a Vicente Fox y a Felipe Calderón de muchísimas cosas, pero la responsabilidad de que no hayamos hecho las reformas que tanto necesitamos no termina en ellos. Ni siquiera, me parece, tienen parte relevante de ella.

Reitero que el problema es la incapacidad de salir de esa forma de pensar que llamamos nacionalismo revolucionario, que se refleja en no poder explotar el petróleo como país civilizado, ni poder cobrar impuestos como es debido, ni destruir el corporativismo obrero, ni terminar con los subsidios a los campesinos, ni meter en orden a la educación pública, hasta los más altos niveles. Esta mentalidad se mantiene en el PRD y en buena parte del PRI. Y es eso lo que ha impedido las decisiones. No la buena o mala fe de un grupo generacional de políticos. Hay que llamar a enterrar la Revolución, dejémonos de subterfugios.

http://www.macario.com.mx

Profesor de Humanidades del ITESM-CCM
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