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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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04 Agosto 2019 03:21:00
La gran escuela soviética
La mayoría de las personas no tiene ningún reparo en asegurar que el mejor ajedrecista del mundo es un ruso. Hace años que esto ha cambiado pero la idea sobre la supremacía de la escuela soviética ha permanecido fija en el imaginario social.

No es sorpresa porque, en realidad, los rusos son muy buenos jugadores. Tienen todo un sistema estructurado para detectar jóvenes talentos y, actualmente, es el país con mayor número de GMs: 255. Más del doble que Estados Unidos, quien ocupa el segundo puesto con 101.

Fue el Zar Nicolás II de este país, quien durante el torneo de San Petesburgo en 1914, otorgó los primeros nombramientos de Gran Maestro a cinco celebridades ganadoras del encuentro: Lasker, Capablanca, Alekhine, Marshall y Tarrasch.

Fue así como el imperio soviético, 60 días antes que estallara la primera guerra mundial (del 21 de abril al 23 de mayo de 1914), ostentaba no sólo organizar uno de los mejores torneos del planeta, sino tener bajo su cobijo a los mejores ajedrecistas.

Pero estos desplantes de supremacía intelectual no se detuvieron allí. 10 años después, en 1924, se inició una campaña masiva para difundir el ajedrez en todos los rincones de Rusia. Comandada bajo las instrucciones de Nikolái Krilenko, enviaron a un numeroso grupo de profesionales dispuestos a evangelizar en nombre de Caissa.

Los resultados rindieron frutos. Según cifras de David Edmonds, John Eidinow (2003), Rusia pasó de tener mil jugadores registrados en 1923 a 150 mil en 1929. Para 1951 había 1 millón de ajedrecistas y en la década de los 70s ya eran 3 millones.

Luego tuvo sus grandes momentos de gloria y tensión en pos del trono mundial. Como el match del siglo disputado entre el ruso Spassky y el americano Bobby Fischer en 1972. O la mítica rivalidad entre Karpov y Kasparov 1985-1995.

El tiempo pasa y aunque ahora los rusos no tienen el dominio del título mundial, y el mejor clasificado se encuentra en el número 7, Ian Nepomniachtchi (2774), no podemos dudar que los fundamentos de la escuela soviética son muy sólidos y que han mantenido un gran legado en la historia del ajedrez.
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