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Vicente Bello
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22 Febrero 2019 03:10:00
La Guardia Nacional nace con un rostro distinto al que esperaba López Obrador
El Senado de la República aprobó ayer con una votación unánimemente histórica la creación de la Guardia Nacional, la nueva institución de seguridad pública que el Gobierno federal visualizó desde un principio como un nuevo hércules con el que espera limpiar los estercoleros del país, ya no en una madrugada sino en un sexenio.

Los cambios que hizo el Senado –respecto de lo que había propuesto Andrés Manuel López Obrador y la Cámara de Diputados- son “sensiblemente distintos”:

Aunque tendrá la estructura jerárquica del Ejército, para su operatividad, el mando no será militar sino civil. Estará adscrita orgánicamente a la Secretaría de la Función Pública y no a la Secretaría de la Defensa Nacional, y, por lo tanto, no tendrá como máxima jerarquía el estado mayor que se preveía. Comenzará con 35 mil elementos –todos, procedentes de las filas del Ejército, la Marina y la policía federal, que pasarán a ser 50 mil en tres años y 100 mil al final del sexenio. Y las leyes secundarias que derivarán de esta reforma constitucional deberán estar listas en 90 días, y su reglamento en 120, a más tardar.

La Guardia Nacional nace en un contexto que arde. Argumentaba Ana Lilia Rivera, presidenta de la Comisión de Asuntos Legislativos del Senado:

“Ahora sé que no soy yo, son los que fueron, esos más de 38 mil desaparecidos, esos más de 250 mil homicidios, más de 800 feminicidios, aproximadamente 500 mil personas involucradas en la trata de personas, de las cuales 70 mil son niños y niñas sujetos a explotación sexual, por lo menos se han localizado 280 fosas clandestinas y reconocemos las cifras reales de cuerpos que han sido disueltos en ácido o quemados para no dejar rastro.

Es este México nuestro el que me duele.

“Es este México nuestro el que me duele, tan lastimado, tan herido, tan violento, tan corrupto, tan impune.

“En México se cometen aproximadamente 33 millones de delitos al año, menos de 2 millones son denunciados, de estos 2 millones un poco más de 200 mil son consignados.

Así las cosas, tenemos un marco de impunidad del 99 por ciento de los delitos que se cometen.

“Es este sufrimiento humano que en mí dejó sus marcas, sus desesperaciones, sus angustias, sus gritos, sus blasfemias, sus plegarias, es mi herencia la que llora en el fondo del alma.

“Y es esta herencia maldita la que estamos obligados a terminar. ¿Cuánto tiempo más se va a prolongar esta mortandad? ¿Cuántos padres y madres se quedarán sin hijos? ¿Cuántos niños y niñas serán reclutados por el narcotráfico y por la trata de personas? ¿Cuántas familias tendrán que vivir duelos sin cuerpos presentes? ¿Y cuántas madres más vamos a ignorar mientras suplican a veces con llanto y a veces con alaridos de fiera herida buscando justicia para sus hijas, víctimas de feminicidas?”

No era, definitivamente, lo que esperaba el presidente López Obrador, cuya propuesta solo alcanzó a tener eco en la Cámara de Diputados, cuando esta aprobó la misma reforma el 16 de enero reciente en un periodo extraordinario.

Los diputados, aquella vez, sí propusieron que el mando fuese militar y no civil, modificación medular que ha hecho el Senado.

Ana Lilia Rivera apostilló: “Con la característica de la disciplina, la organización y el adiestramiento militar, pero con parámetros de conducción, evaluación, calificación y fiscalización civiles, el carácter civil de la nueva Guardia Nacional está garantizado por tres elementos estructurales:

“1.- Por definición constitucional. El hecho de que el comandante supremo de las Fuerzas Armadas es un civil electo, el presidente de la República.

“2.- Los presuntos responsables de delitos que capturen los integrantes de la Guardia Nacional serán presentados y procesados ante ministerios públicos y tribunales civiles, y no militares.

“3.- En caso de abusos de autoridad y violaciones graves de derechos humanos de los miembros de la Guardia Nacional, éstos serán procesados ante la justicia civil, conforme a las leyes nacionales vigentes y los tratados internacionales en la materia”.

Y añadía: “Sin embargo, la mejor estrategia de seguridad no es prioritariamente policial o militar, sino social, la fórmula es 80-20: 80 por ciento programas sociales y de desarrollo económico y 20 por ciento a reformas al sistema de seguridad, procuración y administración de justicia”.

A la unanimidad de su aprobación, a esta ley le precedió un gran trabajo de negociación política liderado por Ricardo Monreal Ávila, así reconocido por tirios y troyanos. Aunque falta saber si con este resultado político estará de acuerdo Andrés Manuel López Obrador, quien por instancias suyas cuando era el presidente electo quedó el zacatecano como senador coordinador del grupo parlamentario de Morena en la Cámara de Senadores.

Más que debate fueron posicionamientos de todos los grupos parlamentarios. En realidad, el debate se espera que comience hoy, cuando en su conferencia mañanera el presidente de la República tenga que salir a pronunciarse sobre la reforma que los senadores hicieron a la reforma que habían aprobado ya los diputados desde mediados de enero.

Una reforma con la que organizaciones defensoras de los derechos humanos de dentro y fuera del país, temieron la militarización del país.

Ayer, en medio del cacaraqueo de todos por haber exorcizado la militarización de marras, el que más se auto ensalzaba era el PAN cuando se achacaba la autoría del cambio medular de la reforma, desmentido sin embargo por Morena, quien en voz de Monreal daba el crédito a todos.

Pero, ¿qué se dijeron en la tribuna? Veremos.

(Continuará)
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