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Salvador García Soto
Salvador García Soto
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Salvador García Soto es periodista. Nació en Guadalajara Jalisco, donde cursó la licenciatura en Ciencias y Técnicas de la Comunicación en la Universidad del Valle de Atemajac. En Guadalajara colaboró en varios medios locales y en oficinas de los gobiernos estatal y federal. Fue reportero de la fuente política en El Heraldo de México y en el diario La Crónica de Hoy. Desde 1998 escribe la columna política Serpientes y Escaleras que se ha publicado en los periódicos La Crónica, El Independiente y actualmente en el Universal Gráfico. Fue director general de Crónica y ha colaborado en revistas como Vértigo y Cambio. Durante dos años fue conductor del programa Cambio y Poder que se transmite por Cadena Raza y desde noviembre 2003 colabora en W Radio como comentarista del noticiario Hoy por Hoy tercera emisión y en el programa El Weso.

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02 Septiembre 2020 04:00:00
La guerra por Radiópolis:  Cabal-Alemán vs Prisa
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La que comenzó como una batalla política, por el control editorial de uno de los sistemas de radio más antiguos del país, hoy se ha convertido en una guerra jurídica en la que los dos grupos involucrados, con sus equipos de abogados de por medio, librarán una larga pelea en la que no solo se definirá quién define la línea editorial de W-Radio y todas las estaciones del Sistema Radiópolis, sino que al estar involucrados contratos previamente firmados este será un caso jurídico emblemático para el estado de derecho en México, el respeto a la inversión extranjera y sobre todo de la presión que algunos medios de comunicación y comunicadores están recibiendo.

En los extremos de este pleito legal están de un lado el Grupo Alemán, que es la parte formal, pero en la realidad aparece también el empresario tabasqueño Carlos Cabal Peniche como el operador principal de los nuevos socios de Radiópolis; y del otro lado los españoles de Grupo Prisa, que hasta ahora detentaban el control editorial del grupo radiofónico que incluye 17 estaciones, de acuerdo con los términos del contrato que firmaron con su antiguo socio Televisa. La confrontación que se desató la semana pasada, en la que la dupla Alemán-Cabal tomó por la fuerza y con una asamblea cuestionada, el control físico de las instalaciones e impuso a un nuevo director, comenzó con una celada que la parte mexicana le puso a los españoles para arrebatarles la dirección.

De acuerdo con fuentes internas, el martes 25 de agosto, Miguel Alemán Magnani, socio formal del 50% de lo que antes era Televisa Radio, ahora Sistema Radiópolis, invitó a comer a la Fundación Miguel Alemán, al director general de las estaciones de radio, Francisco Cabañas, un veterano directivo de medios nombrado por la cúpula de Prisa en España. A su llegada a la comida, Cabañas se topó con la sorpresa de que en la mesa estuviera Carlos Cabal Peniche. Muy pronto empezaron los agravios de Cabal contra los españoles de Prisa y en su florido lenguaje tropical, el exbanquero y empresario, que estuviera preso por defraudación, dejó muy claro que también buscaban el control editorial de la W-Radio, la estación noticiosa de Radiópolis.

Según la reconstrucción de las fuentes consultadas, al ser informado Cabal de que un diferendo con España pondría en incertidumbre a los anunciantes de las estaciones de radio, el empresario del sureste reaccionó en tono burlón diciendo que “el dinero de los anunciantes no le importaba. Que lo que quería era el control editorial”. Justo cuando la discusión subió de tono, Alemán Magnani dijo que iba al baño, pero fue la coartada para que ingresaran al salón una docena de abogados y notarios que claramente estaban preparados para intimidar al funcionario de Radiópolis. Lo más extraño, dicen las fuentes de Prisa en España, es que Miguel Alemán Magnani ya nunca regresó a la reunión, que dejó completamente en manos de Cabal Peniche, lo que deja ver claramente que quién manda en Sistema Radiópolis, por parte de la inversión mexicana, es Cabal.

De hecho, se creó un nuevo fideicomiso que controla la parte de inversión mexicana en el Sistema Radiópolis y en esta, según ha informado Prisa, ya el 90% de esa inversión es propiedad de Cabal Peniche y solo 10% de la familia Alemán. Incluso se comenta que tanto Cabal como otro personaje del sureste, Amado Yáñez, de Oceanografía, ya despachan en la sede de la Fundación Alemán.

En el pleito por la W y por Radiópolis, aflora que ambos empresarios, Cabal Peniche y Amado Yáñez, uno salinista y el otro beneficiado por los gobiernos del PAN y perseguido y acosado por Peña Nieto, buscan regresar a los grandes negocios, luego de haber estado encarcelados los dos por temas financieros, pero intentan tener para ello un “brazo mediático” que les sirva no solo para operar a favor de su causa, sino también para quedar bien con la 4T y ganarse su confianza. Por lo pronto, los españoles de Grupo Prisa, que siempre se quejaron de que su relación con Televisa no era la mejor, hoy con el tiburón tabasqueño que los está cazando, aún no está claro si con el apoyo de la 4T, terminarán extrañando a sus antiguos socios

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