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Javier Villarreal Lozano
Javier Villarreal Lozano
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22 Agosto 2019 03:50:00
La historia se repite
Resulta lamentable que una de las acciones más anheladas por los ciudadanos, el combate a la corrupción, inicie sus pasos en el presente Gobierno rodeada de sospechas. Siendo candidato, el Presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, estructuró su discurso de campaña en torno a una promesa de honestidad y a la de poner fin a las prácticas ilegales en la Administración pública. Sin duda, esta oferta le atrajo simpatías e ingente número de votos de ciudadanos hartos de la rampante corrupción blindada con impunidad que campeara durante los años anteriores.

Por desgracia, la primera arremetida legal contra la corrupción de parte del Gobierno lópezobradorista deja un mal sabor de boca. El hecho de que la exsecretaria Rosario Robles, acusada de haber operado desde los mandos medios de su secretaría la llamada Estafa Maestra, fuera encarcelada por un motivo que algunos especialistas consideran endeble, resta claridad al debido proceso.

Y esto ocurre semanas después de la aprehensión del abogado Juan Coll-ado, representante legal de connotados personajes de la política nacional, seguida posteriormente por la detención en Argentina de Carlos Ahumada, acusado de un fraude fiscal cometido años atrás. Todo ello, sumado a que el juez encargado de encarcelar a Robles Berlanga sea sobrino de Dolores Padierna, configura una serie de coincidencias que difícilmente pueden considerarse fortuitas al despedir un fuerte y nauseabundo olor a venganza política.

Como se sabe, Dolores Padierna es esposa de René Bejarano, quien se hizo famoso gracias a un video que lo exhibe recibiendo fajos de billetes de manos de Carlos Ahumada, en aquel entonces pareja sentimental, como ahora se dice, de Rosario Robles. Juan Collado entra a formar parte de esta trama al señalársele como quien convenció a Ahumada de facilitarle los videos, posteriormente difundidos por televisión en el programa de Brozo. Hay quienes aseguran, incluso, que Collado compró a Carlos Ahumada en varios millones de pesos las comprometedoras grabaciones.

Estamos ante la representación en vivo y a todo color de aquel test humorístico de lógica según el cual, si parece pato, nada como pato y grazna como pato, entonces probablemente sea un pato. Si Robles Berlanga, Ahumada y Collado armaron la embestida mediática contra René Bejarano, esposo de Dolores Padierna, a su vez tía del juez que llevó a prisión a la exsecretaria, se necesitará ser muy ingenuo para creer que se trata de una simple coincidencia.

Pero más allá de los rencores personales, quienes armaron este burdo tinglado causaron un enorme perjuicio a la credibilidad de la lucha contra la corrupción enarbolada por el presidente López Obrador. La aprehensión de Robles, Collado y Ahumada –puesto casi de inmediato en libertad por las autoridades argentinas– tiene una clara semejanza con las embestidas contra la corrupción emprendidas por presidentes del hoy vituperado periodo neoliberal.

Recordemos: Carlos Salinas de Gortari ordenó el encarcelamiento del líder Joaquín Hernández Galicia, “La Quina”, no para sanear el sindicato petrolero, cuyo manejo siguió tan sucio o peor que antes, sino por haber apoyado a Cuauhtémoc Cárdenas, su contrincante en las elecciones. Motivos similares movieron a Enrique Peña Nieto para encarcelar a Elba Esther Gordillo, y luego de estos publicitados alardes anticorrupción ni Salinas ni Peña Nieto encabezaron gobiernos distinguidos por su honestidad.

¡Lástima!
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