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Gerardo Hernández
Gerardo Hernández
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21 Septiembre 2020 04:03:00
La hora del PAN
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Los responsables de la derrota del PAN y el consecuente triunfo de Andrés Manuel López Obrador, tienen nombre y apellido: Ricardo Anaya, Peña Nieto, Felipe Calderón y Margarita Zavala. El primero, por abusar de su posición como líder de Acción Nacional para imponer su candidatura; el segundo, por autorizar la campaña de la PGR contra el panista por supuesto lavado de dinero; y los Calderón, por dividir al partido cuyos padres ayudaron a fundar y al cual deben la oportunidad de haber despachado en Los Pinos.

De no haber antepuesto sus intereses a los del partido fundado por Gómez Morín, pero sobre todo a los de México, quizá hoy la situación sería distinta. En las encuestas preelectorales de 2016 y 2017, Zavala, con trayectoria política propia, era la única aspirante que igualaba a López Obrador en la intención de voto y en algunas encuestas lo aventajaba. Renunciar al PAN para lanzarse como candidata independiente y después abandonar la carrera, fue el peor movimiento del tándem Calderón-Zavala, pues dividió a su partido y amplió la brecha en favor del candidato de Morena.

Calderón no resultó tan ser mal Presidente. Sin embargo, la falta de legitimidad y la presión de los gobernadores del PRI lo ataron de manos. Quizá pensaba defenestrar e incluso encarcelar a varios caciques locales, entre ellos a Humberto Moreira, quien desde Coahuila organizó pintas en su contra, pero el activismo de AMLO y la guerra contra el crimen organizado le impidieron poner en orden al país. Aun así, el michoacano fue por mucho mejor presidente que Peña Nieto e incluso que Vicente Fox.

Parte de ese capital político aún es rescatable y puede crecer en las elecciones de 2021 y en las presidenciales del 24. Para ello, los Calderón necesitan abdicar de su proyecto de crear un nuevo partido (México Libre), no porque su pretensión sea infundada, sino porque dispersarían el voto en detrimento del único partido en condiciones de darle pelea al Morena: el PAN. El retorno de Calderón y Zavala a esa formación, hoy por hoy la primera fuerza opositora, bajo ciertas condiciones, enviaría un mensaje de aliento al panismo, lo reunificaría y atraería a ciudadanos que lo abandonaron por haber faltado a sus principios.

Es necesario renunciar al orgullo, al rencor y a la soberbia. Tras la negativa del Instituto Nacional Electoral de conceder el registro a México Libre, sus promotores llevarán el caso al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación. Sin embargo, difícilmente los magistrados revertirán la decisión del INE. La vía más apropiada para acceder al poder son los partidos, máxime después del fiasco de Jaime Rodríguez. El primer Gobernador independiente es una invitación para no volver a votar por esa figura. “El Bronco” ganó con más de un millón de votos, solo para decepcionar. Si el poder trastorna a la mayoría de los políticos, a Rodríguez lo pasmó.

Marko Cortés, el bisoño líder del PAN, ya le abrió las puertas a los Calderón. Se necesitan mutuamente; separados se anulan. Los liderazgos tradicionales de Acción Nacional están rebasados por la edad, y el expresidente aún no cumple los 60. Con un PRI y un PRD a la deriva, sin cabeza ni señales de recuperación, vuelve a ser la hora del PAN. Zavala y su esposo no pueden repetir el error de dejarle el campo libre a López Obrador para ganar el Congreso y la mayoría de las gubernaturas el año próximo. Se requiere altura de miras. ¿Dejarán de mirarse el ombligo?
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