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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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16 Marzo 2010 04:06:38
La Huelga Política Nacional
La filosofía del poder político deMéxico es la que se conoce como neoliberal

El sindicalismo independiente mexicano ha convocado a una huelga política nacional a realizarse hoy. A esa convocatoria han respondido no pocas vertientes del los movimientos sociales a favor de modificar el muy crítico statu quo.

Ese statu quo, no es pueril señalarlo, es de opresión de los estratos societales económicamente marginados y, a la vez, oprimidos políticamente dada la espuriedad de sus representantes formales en el poder político del Estado mexicano.

Esa ausencia de representación real de los trabajadores mexicanos en el poder político el Estado –un fenómeno que no es nuevo, sino que se remonta al apogeo de la “dictadura perfecta”, una de simulación- los ha convertido en parias.

Emblemático de ello son las actuaciones oficiales de los personeros del poder político del Estado, devenidos de las entrañas de un régimen de partidos políticos que actúan cínicamente como grupos facciosos de interés y de presión.

En ese régimen, los partidos políticos opuestos a los intereses verdaderos de sus militantes de a pie y, en general, a los de la población y la ciudadanía del país. No son partidos políticos de masas, sino de élites que promueven su perpetuación en el poder.

Por definición estadística e incluso sociológica, la ciudadanía mexicana está conformada en su grueso mayoritario por trabajadores de variopinta laya y estrato societal, predominando aquellos de las llamadas capas sociales populares.

Ésas capas son las que en las ciencias sociales y políticas suélense identificar como proletariado, compuesto por aquellas personas que se ven forzadas a vender su fuerza de trabajo según las leyes artificiales –por lo general arbitrarias- de un mercado laboral.

La fuerza de trabajo que es vendida por la inmensa mayoría de la ciudadanía se extiende en México (y en países con enorme población económica y políticamente marginada) y arriba otros estratos demográficos como el de los niños.

Los niños venden –si acaso— su fuerza de trabajo y su propio cuerpo, en un mercado monstruosamente creciente de humanos cuya trata abarca también a las personas de sexo femenino; ese es el execrable tráfico de humanos, muy extendido en México.

La filosofía del poder político del Estado mexicano es la que conócese como neoliberal, lo que da forma a la naturaleza de éste, que es plutocrática, para servir a la gran oligarquía, lo cual agravia a los trabajadores; es decir, agravia a las mayorías.
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