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Vicente Bello
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27 Diciembre 2018 04:00:00
La metamorfosis del Pvem… Y el despechado PRI
La aprobación del presupuesto de egresos de la Federación 2019 –entre la noche del domingo y madrugada del lunes reciente- conmocionó sin duda a unos, como el PRI, PAN, PRD y MC; pero también encueró a otros, como el Pvem, que en voz de Arturo Escobar y Vega mostró cómo es capaz de mimetizarse con el grupo en el poder sin el menor rubor, sin la menor vergüenza.

Escobar dijo en tribuna: “Por supuesto que hay que reconocer que todo este proceso de aprobación, tanto de Ley de Ingresos como Presupuesto de Egresos, por lo menos ha sido singular. Sin embargo, siendo también honestos hay que reconocer que, independientemente del duro debate que hubo en la Comisión de Presupuesto, yo sí le quiero reconocer al diputado Ramírez Cuéllar que dio la cara en todo momento para construir un dictamen”.

Bramó el curulerío del PRI, PAN, PRD y MC. El partido de la prostitución política, le gritaban. El Pvem había acompañado durante años al PRI como una de las rémoras incondicionales de éste. Ahora los pvemistas estaban dejando que se murieran políticamente solos. Y les anunciaba que votarían al lado de Morena, aislando y secando todavía más a sus, hasta hace muy pocos días, aliados y jefes políticos.

Arturo Escobar y Vega agregó en la tribuna: “Independientemente de la postura de algunos grupos parlamentarios que le apuestan al fracaso de México, habemos otros que entendemos que de forma abrumadora los mexicanos tomaron una decisión el primero de julio, y ante esa realidad estamos obligados a no hacer oídos sordos a ese llamado”.

Tanto cinismo del Pvem escocía incluso al PRI, maestro de la desvergüenza de todo el sistema de partidos mexicano. “Prostitutos”, gritaba el curulerío rugiente; un curulerío encabronado hasta las cachas. Nunca antes, como estaba sucediendo en ese momento, el PRI saboreaba la derrota amarga en una votación que pintaba para histórica. Por primera vez en su muy añosa existencia, el PRI iba a ser derrotado por una aplanadora. Una maquinaria política solo comparada con el mismo PRI en sus momentos más estelares.

Desde aquel vocerío barbotaban mentadas de madre para Escobar y Vega, el epíteto de “prostituto”, el reclamo rugiente de ser unos verdaderos traidores. Escobar y Vega les respondía con un rostro hierático, imperturbable , de mucha capacidad para el histrionismo. Entonces Porfirio Muñoz Ledo, quien presidía la asamblea, intentaba atajar el rugido del curulerío, y dijo: “Compañeros, para que prosiga la aprobación del dictamen es necesario que haya orden en la sala. No somos una tribu primitiva. Gracias. Continúe el orador”.

Y Arturo Escobar volvía a acicatear a sus, hasta hace muy poco, aliados y cómplices: “Y hablando también con honestidad, escuchaba yo en la comisión a algunos diputados de forma muy vehemente quejarse que el dictamen había sido construido en la Secretaría de Hacienda”.

Hablaba Escobar y Vega en favor de los vientos de Morena. Criticaba a quienes juraban que el presupuesto no lo habían hecho en San Lázaro, sino en los territorios del Ejecutivo Federal: “Quiero decirles que en este país siempre, salvo en una ocasión que fue en el 97, el dictamen de Presupuesto se construye en el 90 por ciento en la Secretaría de Hacienda. Inclusive el Presupuesto que tuvimos los últimos cinco años se construyó en Hacienda y lo construyó uno de los funcionarios más destacados que tuvo ese gobierno, hoy diputado federal, Fernando Galindo.

“Habría que también reconocer que una de las diferencias de las cuales hay que aprender –y sí se hacía– era que requerimos tener la última semana del Presupuesto a la Secretaría de Hacienda presente en la Cámara de Diputados para que pudiéramos negociar, resolver dudas y encontrar respuestas. Hoy, la matemática de este Congreso nos dicta que esta mayoría puede definir por sí sola el Presupuesto de Egresos”.

Ya no sabían priístas, panistas, mcedistas y perredistas sin ponerse a reír o de plano azotarse. El Pvem estaba haciendo gala de cómo alguien puede mimetizarse con un discurso; el discurso del vencedor. “(Hay que entender) que estos nuevos tiempos nos obligan a entender qué tan grave es la corrupción como el subejercicio de los programas, y habrá que ser implacables con la Secretaría de Hacienda y con los funcionarios que ejecuten los recursos para que se cumpla lo que aquí se apruebe en la Cámara de Diputados”.

Ni los de Morena hablaban con el aplomo con que lo hacía el pvemista Arturo Escobar y Vega, quien ahora apostilló: “No tengo la menor duda de que el programa de Adultos Mayores presentado por el Ejecutivo federal, es un gran programa porque es universal. Con eso liquida la posibilidad que sea electoral.

“En el año 2001 el entonces jefe de Gobierno presentó un programa de Adultos Mayores, y en el caso de nosotros fuimos férreos opositores a ese programa. Hoy todos los gobiernos lo tienen, hoy el gobierno federal lo tiene. Hay que reconocer cuando las cosas se presentan bien.

“El programa de apoyo a los jóvenes para que consigan empleo, también es positivo, porque tiene un elemento de productividad al vincular a las empresas a que participen, y lo hace también de carácter universal por el número de gente que busca ubicar. Honor también a ese programa.

“Creemos también que en las becas habrá que trabajar a ver cómo se implementan porque pensar que 2 millones 300 mil jóvenes van a participar en estas becas, creo yo que va a ser un programa de difícil implementación”.

Así era la metamorfosis del Pvem.
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