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Cristina Orozco
Cristina Orozco
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13 Octubre 2018 04:00:00
La naturaleza de lo esencial en tiempos modernos
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Hoy que, por medio de la tecnología y las redes sociales, poco permanece oculto y desapercibido; pues tarde o temprano todo se llega a saber, que se difunden los actos de corrupción, incluso, los diálogos y comportamientos comprometedores de algunos políticos; que las faltas a la moral y a la civilidad están a la orden del día, con cámaras que lo demuestran, pues las calles y las personas son vigiladas y, además, cualquiera puede grabar, comentar y compartir: el derecho a la privacidad se convirtió en un tema principal, y, aunque hay leyes que protegen a aquellos, que, en caso de verse en situaciones incomodas, el mal rato, la vergüenza y/o el desprestigio, no se lo quitan. ¿Pero, esto fue siempre así?

En 1901, el yerno de Porfirio Díaz, Ignacio de la Torre y Mier, casado con su hija favorita, Amada Díaz, fue uno de los 42 homosexuales detenidos en un congal de la hoy Ciudad de México, fue en una redada policial y al momento de la detención muchos de ellos estaban vestidos con ropa de mujer. El aludido intentó esconderse de los gendarmes, no lo logró, y tuvo que salir del clóset, donde pensó pasaría inadvertido.

Mientras el jefe de la policía informaba al presidente de la detención de los 42 homosexuales, este lo rectificó, ¡41! Apresaron a ¡41! Y el yerno no fue arrestado. A los 41 los llevaron al Palacio de Lecumberri, ubicado al sur de la ciudad, era la penitenciaría que desde 1976 es sede del Archivo General de la Nación. Cuando llegaron el comisionado dijo: “Enciérrenlos en la crujía J”, un pasadizo con muros en ambos lados, desde entonces, J fue para los hombres de estas costumbres y se les llamo: “jotos”. La expresión, salir del clóset se usa cuando un homosexual hace publicó su preferencia sexual y, llegar a los 41 años de edad y, pasar, sin haber salido del clóset.

Cuento esta anécdota, pues existen muchas razones para dejar narrativas ignorantes y de antaño. Sobre este tema, en los Estados Unidos, Canadá entre otros países de Europa, existe ya la tendencia de fomentar una nueva narrativa para dejar los malos hábitos como: etiquetar, nombrar, señalar, estigmatizar y juzgar a las personas por sus preferencias sexuales, simplemente, esto es discriminatorio, y este tipo de discriminación que surgen de la naturaleza humana pueden ser erradicadas con una narrativa incluyente y respetuosa. Nadie tiene porque declarar públicamente ni ser identificado a partir de su naturaleza o preferencia sexual. Los humanos somos esencialmente personas.

En cambio, una nueva narrativa debería fomentarse sobre lo que sí afecta a las sociedades en lo particular, y México, tiene graves problemas que, no siendo de la esencia del ser humano, sino de la naturaleza social, no son investigadas ni documentadas ni sentenciadas. Cuántos no viven de hacerle al vivo, a la apropiación de dinero por medio de trucos contables, al abuso y al dispendio del dinero público.

A esta gente, les aplauden, les dan trato de Señor, de Rey, y los protegen las mismas instituciones y sus benefactores, los diputados de los congresos, los procuradores, los fiscales, los gobernadores, los medios de comunicación, los auditores, los administradores, justicieros, etcéteras… Y, a una persona cuya esencia le manda, amar o desear a otra persona con quien se identifica, al matadero.

Habrá que esperar y ver, cómo y de qué naturaleza serán los nuevos gobernantes de lo que llaman la cuarta transformación. Veremos, si resultan honestos y abordan lo que esencialmente requiere una nación. Un gobierno honesto que ofrezca seguridad, salud, empleo, igualdad de oportunidades, equidad, transparencia, educación, justicia y respeto a los derechos humanos, sin los abusos y despilfarros de dinero público para promover corruptos y tapar, así, su pobre y deshonesta naturaleza social.

Al final, en estos tiempos modernos y por medio de la tecnología, la globa-lización y las redes sociales dejamos huella que, bien o mal, trasciende cómo evolución y retroceso. ¿En Coahuila, cómo vamos dos pasos adelante y uno atrás o al revés?

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