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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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29 Junio 2019 04:00:00
La práctica del yo yo
No se trata de una invitación a jugar con ese pequeño objeto de una época en que la diversión era por demás sencilla. Diversión quizás muy simple, pero amena, donde los niños de antaño, nos divertíamos muchísimo y con juegos, creativos, con más imaginación que dinero invertido.

Aunque el recuerdo nos llene el alma, dedicaré este espacio a una práctica que en lo personal a mí no me agrada nada. La práctica del Yo Yo -así la llamo y que algunas personas utilizan- no es más que un ejercicio molesto que realizan quienes creen que con decir o inventar situaciones que pasaron y se adjudican, sobresalen de entre los demás.
“Yo hice” “Yo formé” “yo inventé” y más “Yoyos” se convierten en tema de conversación en un grupo, por alguien que desea ser el centro de atención.

Ese tipo de personas son realmente tóxicas, porque están enfermas de un mal terrible llamado EGO. Podrán acaparar la atención en alguna ocasión de personas que realmente no las conozcan y se crean las mentiras que menciona, aunque el engaño tarde o temprano será descubierto.

No pocas veces se olvida, que no se está “inventando” nada; que todo ya ha sido creado: Que lo único que hacemos es tomar las herramientas que existen para realizar un experimento o darle vida a un deseo, una ocurrencia y plasmarla como proyecto para hacerlo realidad.

¿Es un mérito? ¿Por qué no? Llevar a cabo una idea y hacerla real, es trabajo y es loable. Toda idea implica trabajo. Lo que no resulta un mérito, es robarse las ideas de otros y adjudicárselas.

Eso es, sencillamente, despreciable.

Por supuesto que ni es aceptable, ni lleva mérito alguno; por el contrario, es un engaño a los amigos, a la sociedad misma, a quienes se hace creer que determinada persona es la creadora de algo importante que ha dejado beneficio en una comunidad.

Casos de robo de ideas hay infinidad o debe haberlos. Ocurre, como dirían, en las mejores familias. En empresas; en la cultura; en el arte; en política ni se diga, en fin…. en todas partes.

No concibo que haya personas con gran desvergüenza para afirmar algo que de antemano saben que es una mentira.

Lamentablemente la persona enferma de EGO miente con gran facilidad y en ocasiones su elocuencia y aparente sinceridad puede hacerla acreedora de simpatías y reconocimientos, hasta que se descubre su juego.

En alguna ocasión, en una plática salió a relucir el caso de una persona que se había adjudicado un proyecto. En realidad, se había apropiado de él, haciendo a un lado al verdadero autor y a quienes participaron en el concepto.

Y salió en la plática porque uno de los que estaban en la mesa, resultó ser el promotor de la idea. Con lujo de detalles explicó a grandes rasgos el porqué y cómo se había hecho el proyecto.

Una bonita historia llevada a la realidad.

Obviamente le creímos quienes escuchamos la historia, por una razón: Es una persona seria, respetable, profesionista, con conocimientos y trabajos que lo respaldan. En cambio, quien se adjudica el proyecto, carece de todo lo anterior.

Por eso dicen que “la mentira dura hasta que la verdad llega”. Esa persona al igual que tantas más en el mundo, viven y disfrutan una mentira elaborada para su beneficio. Sin embargo, los hechos son los que cuentan y tarde o temprano los castillos en el aire suelen caer porque fueron construidos con cimientos endebles, tal como sucede en la historia de los usurpadores.

El verdadero dueño de proyectos conoce perfectamente los detalles, mientras el usurpador, inventa. El primero logra destacar en lo que emprende y el que roba ideas solo vive aferrado a una mentira en un constante “yo hice” “yo fui”. Se convierte en “engaña ilusos” hasta que se conoce la verdad.

Así es la vida; hay que construir, sí, pero con bases sólidas, con verdad, con respeto al trabajo de otros, darles el crédito que merecen; brindarle el reconocimiento a su empeño y dedicación, reconocer la inteligencia de unos y también sus propias limitaciones. No pretender arrebatarle a nadie, sea quien sea, el mérito que se ha ganado a pulso en base a su inteligencia, sus conocimientos y desarrollo de habilidades.

Quien practica el “YO YO”, es una persona enferma de EGO, que equivale a: egocentrismo, egolatría, envidia; por eso vive poniendo “piedritas” en el camino de otros para que no destaquen. Son dignos de lástima y en ningún momento de admiración.

Lo importante es no caer en el juego de la persona que vive en el pasado sin haber construido por sí misma nada que merezca destacar y ser reconocido. ¿No lo cree usted?

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