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Vicente Bello
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09 Febrero 2019 04:00:00
La prisión preventiva oficiosa sería como recetar a quien tiene cáncer de pulmón que fume más
La Cámara de Diputados continuó ayer su periplo de recogimiento de información y opiniones sobre la reforma en puerta del artículo 19 constitucional. Ha realizado este viernes, en San Lázaro, la tercera y cuarta mesas de Trabajo de las Audiencias Públicas para la Prisión Preventiva Oficiosa, en la que han participado ciudadanos y funcionarios internacionales como el representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito en México, Antonino De Leo, quien opinó: “de aprobarse (la reforma), la prisión preventiva oficiosa incrementaría el número de personas privadas de la libertad y generaría un problema de hacinamiento carcelario en el país”.

Antonino De Leo, participante en la Tercera Mesa de las Audiencias Públicas sobre la Prisión Preventiva Oficiosa y Sistema de Justicia Penal, dijo que de 2015 a 2018, “México ha logrado reducir su población carcelaria penitenciaria en 24 por ciento, desde una perspectiva comparada. Por lo tanto, ha sido uno de los países que más ha avanzado en los últimos tres años en disminuir la población penitenciaria y el hacinamiento en las prisiones”.

Y remachaba: “El encarcelamiento afecta de manera desproporcional a las personas que viven en situación de pobreza. La mayoría de ellas son analfabetas o tienen educación limitada, carecen de vivienda, abusan de drogas, alcohol y otros comportamientos destructivos que llevan a la marginalización socio-económica”.

En la otra mesa, la Cuarta, la representante de Amnistía Internacional (AI) Andrea Nomdedeu Díaz-Valero comenzó citando casos de violación de derechos humanos: “Sergio Sánchez Arellanos fue arrestado en marzo de 2010 y liberado seis años después cuando un Tribunal Federal determinó que su detención había sido arbitraria.

“Enrique Guerrero Aviña fue arrestado el 17 de mayo de 2013; se le acusó de delincuencia organizada y secuestro, junto con otras 12 personas; cinco años después, exactamente el 28 de diciembre de 2018, fue liberado después de que se determinara que también su detención había sido arbitraria.

“Dos ejemplos de los cientos o tal vez miles de personas que al día de hoy se encuentran en las cárceles de México sin siquiera haber sido juzgadas; personas a las que les estamos arrebatando años de libertad, de vida.

“Según el Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias de la ONU, en las cárceles mexicanas al día de hoy hay personas que llevan más de 15 años esperando a ser juzgadas”.

Más de treinta ciudadanos participaron en las dos mesas. Impactó el caso del ciudadano Roberto Hernández, contado por él mismo: “La prisión preventiva es un poco como si les dijera, ‘miren, tengo cáncer de pulmón y ustedes como médicos me recetaran que fumara más cigarros’. Eso es lo que estaríamos haciendo al poner en la Constitución un mandato generalizado de que haya prisión preventiva de forma automática.

“Quiero contarles una experiencia personal. Cuando tenía 20 años era estudiante en la Facultad de Derecho de la UNAM y era yo muy pobre, tenía 2 pesos en el bolsillo, y tenía que llegar a mi casa. Y, a la hora de tomar el transporte, me equivoqué de Trolebús. Entonces, me subí en un Trolebús que me iba a llevar al centro, cuando iba a Coyoacán.

“Le pedí al chofer del Trolebús que me devolviera mi dinero, empezó a sacudir la cabeza y decirme que no. Y había una fila de gente detrás de mí, creo que había como 50 o 60 personas formadas detrás de mí. Y le decía: ‘oiga, devuélvame, por favor, mis 2 pesos y dele mi boleto al pasajero que se quiere subir, que viene atrás de mí, y ya, y se acabó el problema’. Y el chofer del Trolebús dijo que no, y que no. Y no hubo forma de argumentar con él y significaba para mí que iba a tener que caminar 2 horas para mi casa.

“Y, entonces, en un arranque de enojo se me ocurrió arrebatarle las monedas de la marimba que estaba ahí en el Trolebús. Para mi mala suerte venía un policía que estaba justo atrás de mí presenciando todo, que no estaba en activo el policía. El policía me tomó del cinturón, y me arrestó.

“Bajaron a todos los pasajeros del Trolebús, me llevaron a una Agencia del Ministerio. Iba acusado de robo en transporte público. No me acuerdo cuál era la sentencia que tenía, creo que eran 14 años de prisión y creo que era prisión preventiva automática. No me acuerdo exactamente cómo fue que alguien entendió que no tenía ninguna proporción la consecuencia que me iban a imponer, y me dejaron ir.

“Y años después fue que empecé a entrar a las cárceles a hacer estudios y encuestas para enterarme de quién estaban en las cárceles de México, y encontramos que en las cárceles de México hay personas que están acusadas por robarse un mango de plástico, por robarse un gansito aplastado –vi el expediente–, y la foto del gansito aplastado, el gansito Marinela, un cinturón viejo, una llanta ponchada, eran las acusaciones que había dentro de nuestro sistema penal.

“Y me di cuenta que yo pude haber padecido esa consecuencia y para eso tenemos un Poder Judicial, para que el Poder Judicial, para que los jueces vean las acusaciones que cada quien está enfrentando, vean el contexto, entiendan si tiene sentido que una persona vaya a la cárcel porque se robó un pan o porque se robó cualquier cosa y que entiendan qué medida cautelar tiene sentido imponer”.
Veremos qué hacen los diputados con esta información.
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