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Inés Sáinz
Inés Sáinz
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09 Julio 2011 04:04:47
La Selección Sub-17 es motivo de orgullo
Fue hace ya seis años cuando unos jóvenes mexicanos maravillaron al mundo y sobre todo, demostraron que México está para grandes cosas; siempre y cuando exista trabajo y compromiso en el camino.

La tarde de aquel 2 de octubre de 2005 en Lima, Perú, a pesar de que eran los primeros días de primavera en el Cono Sur, el sol no se asomó más de dos horas en todo el día y un viento frío recorría la ciudad cuando Patricio Araujo, capitán de aquella Selección infantil, levantó el trofeo que acreditaba a México como Campeón del Mundo Sub-17.

Aquella Selección ganó cinco partidos y sólo perdió uno ante Turquía. Tuvo la mejor defensiva al admitir únicamente tres goles y anotar 16, junto con la de Brasil —a la que le arrebató de manera contundente la gran final— y además contó en sus filas con el campeón goleador: Carlos Vela y con el segundo mejor jugador: Giovani dos Santos.

Ayer, otro grupo de jóvenes muy bien dirigidos por Raúl Gutiérrez vuelven a ilusionar a nuestro país al vencer con una gran actuación a Alemania, que era considerado el mejor equipo del certamen.

Los comandados por “El Potro” desplegaron un futbol alegre y ordenado, predominando el gran manejo de balón que ha caracterizado al equipo Sub-17 durante todo el torneo. Los jóvenes mexicanos también demostraron una gran mentalidad, pues fue un partido de volteretas y con gran temple, unas ganas inmensas y un corazón pocas veces visto, siguieron intentando una y otra vez sin desfallecer hasta que vieron su esfuerzo reflejado en el marcador.

Con este final dramático, los jóvenes Sub-17 lograron el pase a la gran final del certamen. Esta nueva generación formada por Fierro, Briseño, Espericueta, Gómez y compañía, intentarán seguir los pasos de aquella gran generación de 2005.

El carácter se trae, pero también se forma en este tipo de competencias y creo que ningún mexicano podrá dudar que en este equipo sobra carácter. Es tiempo de soñar y no descuidar este talento y ¿por qué no? prepararlos para que algunos de esta gran camada de jugadores puedan ya estar presentes en el próximo Mundial a celebrarse en Brasil. Se podrá decir que soy aventurada, pero confío que uno de estos jovencitos pueda ser —en poco tiempo— un grande de nuestro futbol.

La ilusión está más viva que nunca, nuestros futuros nuevos ídolos tienen la historia a sus pies, y no me cabe la menor duda que el próximo domingo a las ocho de la noche habremos derrotado al gran equipo uruguayo y para mi suerte regresaré de Argentina para unirme a esta gran fiesta en la cual estaremos unidos todos los mexi
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