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Redacción
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28 Octubre 2013 02:00:31
La sobrerreacción del Gobierno apanicado
Por: Guillermo Garza de la Fuente

En el afán de convertir a nuestro país en un México próspero, tal como está consignado en el Plan Nacional de Desarrollo 2013-1018, el Gobierno federal ha sido incapaz de poder controlar algunos miedos que le han impedido dar ese salto de calidad y tomar las mejores decisiones para el bienestar del país.

Las propuestas lanzadas en materia fiscal y energética no llegaron a los niveles de profundidad y amplitud acorde a las expectativas que se tenían sobre ellas. Definitivamente, al Gobierno le tembló la mano para mandar propuestas de reformas más atrevidas y agresivas cuyo alcance de largo plazo traería beneficios invaluables para la economía.

Lamentablemente parece ser que los temores ya mencionados salen a relucir en las políticas no sólo de largo sino también de corto plazo, como se ha evidenciado en forma reciente en cuanto a las acciones tomadas para intentar sortear la desaceleración que afecta al aparato productivo nacional.

En particular, se percibe una sobrerreacción del Gobierno federal en el uso de las políticas fiscales y monetarias expansivas, que si bien contribuyen a darle dinamismo en el corto plazo a la economía, dejan secuelas que será importante evaluarlas para que no generen efectos de segundo orden.

Preocupa que no sólo Hacienda haya sobrerreaccionado al plantear un paquete económico soportado por un mayor déficit y endeudamiento, en su afán de constituirse como un impulso contracíclico del actual momento de debilidad económica. La decisión tomada por la Junta de Gobierno del Banco de México el pasado de viernes, de recortar en un cuarto de punto porcentual la tasa de interés, la coloca en una línea de política macroeconómica aparentemente sincronizada y coordinada desde Los Pinos.

En el comunicado del Banxico se argumentan, además de los riesgos a la baja en cuanto a la actividad económica, la reducción observada en la inflación general y subyacente en los meses previos, toda vez que en la primera quincena de octubre el crecimiento de los precios fue del orden de 3.27%, contra el 4.64% registrado hace un año.

Pero sucede que ni el Banxico tiene un mandato dual para dirigir sus decisiones en función del crecimiento económico, ni está haciendo un diagnóstico prudente de la inflación. Si bien es cierto la tasa actual de inflación es mucho muy favorable, no hay que olvidar que en buena parte obedece a un efecto aritmético. La elevada base de comparación utilizada, toda vez que el año pasado durante el periodo junio-octubre se dio la mayor afectación de escasez de huevo y pollo, propiciando que las variaciones porcentuales de precios fueran más reducidas.

Ante la evidente y contundente desaceleración económica, el Gobierno apanicado no ha podido controlar el temor ni comprender que ante un buen diagnóstico del problema, si no se actúa con las herramientas necesarias es mejor no hacer otra cosa y evitar sobrerreaccionar.

Coordinador de Carreras Jurídico Administrativas de la Universidad La Salle Saltillo.
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