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José Erives Fuentes
José Erives Fuentes
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16 Septiembre 2016 04:00:23
La tolerancia y respeto
Hoy en día es muy común ver noticias sobre la Marcha por la Familia o escuchar quiénes están a favor o en contra del matrimonio igualitario; vemos a diario cómo se polarizan las distintas opiniones al respecto.

En mi punto de vista, muy PARTICULAR, veo que el odio nos rebasa, el que un hombre o mujer tenga una preferencia distinta a la nuestra no es motivo de señalamiento ni linchamiento, sino todo lo contrario, debe tolerarse y respetarse, tu no vas a querer más a un hijo (a) o familiar por su preferencia sexual, a las personas se les quiere por su esencia.

En nuestra propia Carta Magna se marca claramente “que está prohibida la discriminación por preferencias sexuales”, es decir, la ley te otorga ese derecho.

La tolerancia radica en respetar las actitudes, opiniones o ideas de las demás personas aunque no coincidan con las propias. A los mexicanos, desde niños, nos han inculcado eso incluso en la propia escuela cuando nos enseñaron la frase que enunció don Benito Juárez el 15 de julio de 1867: “entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz”.

Si tus valores no te permiten aceptar la diversidad, también se respeta, pero coméntalo en tu círculo familiar, y de antemano sabemos que con eso no estarás exento que tus hijos o familiares no tendrán el derecho de elegir algo distinto a lo que tu ves con buenos o malos ojos.

Si en el mundo se respetan las diferentes religiones, ¿por qué no deberá respetarse por igual las diversas orientaciones sexuales? que se clasifican en 4, y son: heterosexual, homosexual, transexual y bisexual.

El respeto es la clave en esto para la sana convivencia. También se debe considerar que en nuestras costumbres tradicionales está el no exhibir en público nuestro amor de una forma exagerada, ya sea en una pareja tradicional o diversa, ya que es complicado explicárselo a un niño en cualquiera de sus formas, pero cuando se está en la privacidad cada persona es dueña de la misma.

El matrimonio igualitario es un derecho que la comunidad lésbico-gay se ha ganado a pulso, ya que al poderlo hacer adquieren derechos y obligaciones, como por ejemplo: el poder otorgarle la pensión a su cónyuge, existiendo así una certeza jurídica en muchos supuestos.

En la actualidad en nuestro país son 13 entidades federativas donde puede realizarse el matrimonio de manera legal y directa, es decir, sin necesidad de recurrir a un amparo legal. Esta misma legislación la han aprobado países como Bélgica, Países Bajos, España, Canadá y Sudáfrica.

En lo personal, repito, provengo de una familia tradicional que me inculcó valores y principios que a su vez transmito a la propia, pero también me enseñaron a RESPETAR que cada cabeza es un mundo, y todos tenemos libre albedrío, que es nuestra capacidad de escoger.

Ninguna familia está libre que algún integrante decida algo diferente a lo que nos gusta a nosotros, o vea mal algún segmento de la sociedad en que vivimos y nos desenvolvemos.

La capacidad de elección de cada quien es propia y personal; convencido estoy que de presentarse un caso así, al momento o la larga el apoyo familiar sería incondicional, ya que en la naturaleza del ser humano no existe nada más importante que la familia.

Conozco muchos hombres y mujeres que tienen una preferencia sexual distinta a la propia o a la que marca la sociedad, sin embargo, eso no los hace ni más ni menos, al contrario, son personas como usted o como yo, comunes y corrientes, muchas brillantes y exitosas sobre todo cuando se aceptan o se sienten aceptados por su entorno.

La discriminación no es nueva, en Estados Unidos se vivió fuertemente a mediados del siglo pasado con la comunidad afroamericana, incluso hoy la vivimos por parte de Donald Trump hacia los latinos, sobre todo los mexicanos.

El tiempo nos ha enseñado que si luces o actúas diferente no te hace mejor o peor persona, ya que la misma Iglesia nos dice siempre que ante los ojos de Dios todos somos iguales.

La sociedad te dice que el matrimonio debe ser entre hombre y mujer, pero también reitero que la misma sociedad nos enseñó a respetar y si alguien decide lo contrario, esa persona o pareja tiene derechos y deben respetarse por igual.

Platicando sobre el tema con algunos amigos, la gran mayoría coincide en que los matrimonios igualitarios deben respetarse, si no sin dudar la ley les dará la razón.

Lo que sí me llamó mucho la atención fue la postura de casi todos respecto a la adopción por parejas del mismo sexo, y en particular el de un gran amigo que fue en el sentido de que no estaba de acuerdo, ya que un hombre jamás podrá suplantar o darle un hijo lo que el instinto de una mujer puede, pero ese será tema de otra columna.

OJO MUCHO OJO
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