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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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03 Diciembre 2018 04:00:00
La vida después de la derrota
Hay una misteriosa paz que se cierne sobre el océano antes de sufrir un cataclismo. Luego llega el caos que dura apenas unos minutos, pero se siente como una eternidad mientras observas sin poder hacer nada cómo la fuerza de la naturaleza te arrebata todo lo que construiste. Entonces termina.

Después de la tormenta llega la calma, dice el proverbio… pero es una paz amarga. ¿Cómo reintegrarse a la vida cotidiana después que todo se ha perdido?

Acaso serían 20 personas las que se reunieron en Missouri, EU, para darle la bienvenida a Fabiano Caruana tras su regreso de Londres, luego de haber perdido su enfrentamiento en el match por el título mundial frente a Magnus Carlsen.

Con una manta de “Bienvenido a casa, Fabiano”, el grupo de ajedrecistas recibió a su última esperanza de reconquistar el reinado de los 64 escaques. Diecinueve días de agonía duró la faena donde resistió al filo de la muerte y atinó a dar un par de zarpazos, pero ninguno de los enfrentamientos tuvo consecuencias mortales.

Doce tablas consecutivas hacían pensar que tal vez el italoamericano podría ser el nuevo ídolo nacional e imponerse sobre el noruego que no se animaba a arriesgarlo todo… pero todo fue una falsa alarma. No más que esa mística paz previa al caos.

El desempate programado para el 28 de noviembre constaba de 4 partidas a 25 minutos con 10 segundos de incremento por jugada. Mientras los ojos del mundo observaban con atención el tablero, la tormenta nórdica se desató y la furia de Odín golpeó con fuerza. Antes de poder reaccionar, llegó la ola que arrasó con todo a su paso. En menos de tres horas el match se había
consumado.

Una victoria fulminante de 3-0 se impuso y ni siquiera se jugó la última partida. Carlsen refrendaba su título y demostraba, de nueva cuenta, por qué es que es el número uno del mundo.

Para Magnus la victoria, los confetis y la celebración; mientras que Caruana volvió en silencio a casa. Si hubiera sido al revés, las 20 personas se habrían convertido en una multitud y su arribo a EU hubiera estallado en una celebración nacional.

Pero tampoco es el fin del mundo. Hay vida después de la tormenta, aunque sea más amarga, más difícil y más solitaria. Perderlo todo al menos sirve para saber quiénes estarán contigo sin importar las
circunstancias.
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