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Sergio Sarmiento
Sergio Sarmiento
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Empezó su carrera profesional en la revista Siempre! a los 17 años, cuando era todavía estudiante de preparatoria. Obtuvo la licenciatura en filosofía con honores de la Universidad York de Toronto, Canadá. A los 22 años entró a trabajar como redactor en Encyclopaedia Británica Publishers, Inc. y dos años más tarde fue nombrado director editorial de las obras en español de la empresa.

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03 Octubre 2019 04:02:00
Las condenadas
Condenadas condonaciones. Supuestamente debían haber exhibido a los conservadores prianistas, pero resulta que la progresista Yeidckol Polevnsky, presidenta de Morena, apareció en las listas.

Quizá los 16.4 millones de pesos que el SAT le condonó a Polevnsky no son mucho en comparación con el total de 247 mil millones de condonaciones de 2007 a 2015. La cantidad es ciertamente pequeña frente a los 2 mil 874 millones de Roche o los 2 mil 429 millones de Grupo Lala, pero es bastante superior a los 8 millones de Carlos Salinas de Gortari (que dice que no obtuvo nada), los 6.1 millones de Carlos Ahumada o los 1.8 millones de Angélica Rivera.

Yeidckol no ha negado la condonación. Cuando Ciro Gómez Leyva le preguntó sobre el tema, respondió: “Fue un error del contador que me pusiera con actividad empresarial. Yo venía del mundo empresarial y renuncié a eso para apoyar a López Obrador y el contador me puso con actividad empresarial, cuando la había dejado tiempo atrás. Yo estaba como asalariada en el Senado”. Su propio jefe, el Presidente, explicó: “Es que eran condiciones toleradas, eran hechos tolerados, les diría yo legales”.

La verdad es que la evasión nunca ha sido legal, pero el Presidente ha tratado de equiparar las condonaciones con la evasión. No conozco las razones por las que Polevnsky obtuvo su condonación, pero suena poco lógico que su contador se haya equivocado. A un impuesto de 16.4 millones de pesos, correspondería un ingreso de más de 50 millones de pesos. Muy malo debió haber sido el contador para atribuirle a Yeidckol esa cantidad cuando era una simple asalariada del Senado.

Conozco, sin embargo, otros casos de condonaciones que quizá no deberían ser cuestionables. Los gobiernos, incluso los de izquierda, ofrecen condonaciones de multas y recargos para quienes cubran adeudos antes de una determinada fecha; el gobierno de la Ciudad de México, por ejemplo, lo ha hecho repetidamente en prediales y cobros de agua. También hay condonaciones cuando los contribuyentes le ganan un pleito al Servicio de Administración Tributaria, por lo que la autoridad se ve obligada a ordenar la condonación; no se trata de un perdón, sino de un simple reconocimiento de que el impuesto nunca debió cobrarse. Otros casos de condonación se aplican a sociedades en concurso mercantil que están tratando de evitar una quiebra.

El perdón discrecional de impuestos es inaceptable, pero las condonaciones son distintas. Habría que conocer cada caso para saber si las que se han dado a conocer fueron por privilegio, por error (como dice Yeidckol) o por el aprovechamiento de facilidades de carácter general para mejorar la recaudación. Muchos especialistas afirman, de hecho, que la prohibición tajante de las condonaciones que ha impulsado el Gobierno puede castigar la recaudación en el futuro. Este es el problema cuando se legisla por ideología y no con conocimiento de causa.

Si realmente la condonación de 16.4 millones de pesos de Polevnsky fue resultado del error de un contador, sería injusto que se eliminara la posibilidad de que otras personas gozaran del mismo trato en el futuro. Un error no debería ser razón de la pérdida de un patrimonio. Sería también irracional que el Gobierno provocara la quiebra de una empresa en concurso mercantil y le impidiera seguir operando y pagando impuestos. Las condenadas condonaciones no son el problema; el mal que hay que combatir se llama evasión.

Zapes
Los manifestantes se manifestaron, pero los vándalos hicieron los actos de vandalismo de siempre, sin importar las advertencias del presidente López Obrador de que los iba “a acusar con sus mamás, con sus papás, con sus abuelos. [que] les darían hasta sus jalones de oreja, hasta sus zapes”.
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