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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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21 Junio 2020 03:52:00
Las cuatro últimas canciones
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En 1945 Richard Strauss con 81 años se vería ante la prueba de enfrentar la acusación que pesaba sobre él: colaborar con el régimen nazi, sin embrago habría de refugiarse, exiliado, en Suiza, país con una política natural a lo largo de muchos siglos.

La ambigüedad con la que se pueden tomar estos hechos de colaboración con el régimen nazi lleva a discusiones y análisis que sin duda nos alejan de su obra musical. Sí, obtuvo un cargo como presidente en la cámara de música del III Reich, pero desde ahí intentó evitar, aunque sin éxito, la prohibición de música de Mahler, entre otros. Hasta que una carta de Strauss dirigida a su amigo y colaborador Stefan Zweig es leída por el Gobierno, y cuyo contenido provoca el despido de Richard.

Esto nos hace ver que, como bien decía el compositor, existen dos tipos de personas: las que tienen talento y las que no. Sin embrago esta pesada carga lo sumirá en un depresión profunda en el ocaso de su vida. Durante este exilio en Montreaux termina de componer su portentoso concierto para oboe y algunos arreglos sinfónicos sobre la mujer sin sombra. Pero las penas no se disipan y en 1948 debido a la petición que tiempo atrás le comunicara su hijo Franz, Strauss compone cuatro canciones, cuatro Lieder que serán los últimos del compositor.

Si bien no es su última obra escrita, estudiosos y analistas coinciden en percibir un adiós por parte del compositor en estas cuatro últimas canciones. Es sabido que no las pensó como un ciclo, pero el editor Ernst Roth las ordena y titula así: Vier Letzte Lieder, las Cuatro últimas canciones. Una obra que por sí misma le otorgaría la inmortalidad al compositor de la obra musical Así Habló Zaratustra, la ópera Elektra o Der Rosenkavalier y La Mujer sin Sombra, por citar pocos ejemplos.

Los textos usados en tres de los cuatro lieder son tomados de la poesía de Herman Hesse, a saber: Frühling, September, y Beim Schlafengehen: Primavera, Septiembre y Al ir a Dormir, respectivamente; mientras que el cuarto Im Abendrot, En el Árbol Vespertino, pertenece a Eichendorff, que forma parte del Frühling und Liebe.

El tono emocional de esta obra es sin duda la resignación ante la muerte y el destino. Un obra frente al crepúsculo de la existencia, ante los ojos que se cierran y la añoranza de unas manos que nos toman durante el camino. Lejana, calmada paz, tan profunda en el crepúsculo. Qué cansados estamos del camino, ¿es esto quizás la muerte?
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