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Vicente Bello
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24 Enero 2019 04:00:00
Las preguntas de fuego del desmemoriado (y cínico) PRI
En lo que ha sido ayer la sesión de la Comisión Permanente más inmediata a los hechos trágicos que acaecieron en Tlahuelilpan, Hidalgo, afloraron en la tribuna preguntas de fuego sobre la actuación, calificada ya por muchos de retardada, de las autoridades.

El PRI a través del senador Jorge Carlos Ramírez Marín: “Esta tragedia por supuesto que tiene que dolernos a todos, es una cicatriz, es una herida abierta, no solo en México, es una herida abierta para todo el mundo. Más de 90 víctimas mortales, personas desaparecidas, cuando minutos antes contemplábamos, en los videos posteriores, cómo se divertían, jugaban, reían y después de eso la tragedia y después de eso una explosión que deja a muchos sin reconocer, pero lo más impresionante, deja a muchos sin siquiera aparecer”.

La capacidad del priísmo en argumentación está intacta. Como intacto está su desmemoria y cinismo. El PRI continuó: “No podemos obviar las preguntas a las que esta tragedia da lugar. En primer lugar, ¿por qué no se cerró un ducto que estaba abierto, cuando todos los días hemos escuchado que esta ha sido reiteradamente la estrategia que se está llevando a cabo? ¿Por qué Pemex no cerró el ducto apenas recibió el reporte de la fuga? ¿Cuándo se considera entonces que una fuga es relevante para salir en televisión nacional y otras irrelevantes cuando pueden costar la vida a decenas de personas? ¿Cuál es la actuación que debió tener la autoridad?

Lo que dijo luego fue un golpe al gobierno de López Obrador: “Dicen, en comentarios aparte, ‘es que el Ejército no va a enfrentar al pueblo. Es que las policías no van a ser usadas para confrontar a la sociedad’. Eso es entendible en una marcha que reclama la aplicación de derechos humanos, el resultado de unas elecciones, la expresión de tal o cual cosa relativa a su libertad de expresión, se entiende que ni el Ejército ni la Policía Federal puedan actuar contra la sociedad. Pero para evitar que se bañaran en gasolina y luego pudieran explotar, ¿de verdad ningún protocolo de la autoridad prevé su obligación de prevenir esta clase de daños?”

Y volvía a preguntar con gran filo el senador priísta: “Esa es una pregunta que está en el ambiente. ¿Por qué no se puso a salvo a la gente, aun contra su voluntad? ¿Qué era lo que podía hacer la autoridad y qué era lo que no? ¿Quién tenía que disponer la actuación de esos soldados que llegaron con horas de anticipación a la tragedia? ¿Cuál era el marco delimitado en un incidente de daño federal del resto de las fuerzas de seguridad?

“¿Protección civil no tiene ninguna capacidad de actuación cuando se trata de ductos de gasolina o de oleoductos? ¿De verdad, nadie se dio cuenta de que era una situación que iba a terminar en una tragedia? ¿De verdad en ese momento nadie pensó que la menor chispa iba a significar la muerte de cientos de personas posiblemente, como podemos apreciar en los videos?”

Arremetió Jorge Carlos Ramírez Marín: “Una gran lección que nos dejan estos hechos es el análisis determinante sobre la capacidad de actuación de las fuerzas militares y los protocolos a que se están sujetando.

“Los tenemos en la calle, estamos seguros de que cuentan con los protocolos de actuación para casos no solamente de enfrentarse a las personas que se dedican al crimen organizado, sino también a casos como este donde ese crimen organizado ha derivado en la irresponsable actitud de cientos de ciudadanos.

“Otra pregunta, este tipo de tareas como las que le estamos pidiendo al Ejército exigen experiencia en proximidad, labores de persuasión, de disuasión, una preparación específica. Pero en cuanto a que estaban ahí no hay duda. En cuanto a qué debieran haber hecho, no hay duda.

“Podemos especular de si recibían órdenes o no, de si enfrentarían o no el riesgo que se correría o no. el hecho irrefutable es que estaban ahí. En vez de 25 soldados, posiblemente requeriríamos mucha más fuerza civil, pero hoy no se trataba de reprimir a los pobladores, se trataba simplemente de ponerlos a salvo. Ese es el término.

“Para momentos como este contamos con fuerzas policiales y hay que reflexionar seriamente sobre si en verdad queremos hacer totalmente a un lado o desaparecer en su función.

“En el mismo sentido tengo que señalar que el fiscal general de la República, a quien acabamos de otorgarle ese nombramiento, se encuentra ante una de sus más difíciles pruebas.

“… Podríamos, amigos, hacer como se hacía hasta hace muy poco: salir a rompernos las vestiduras y decir: los primeros muertos del sexenio. Podríamos también decir: fue el Estado. No tengan ninguna duda, hoy lo que nos tiene que mover es que hay prácticamente un centenar de personas que sufrieron porque no supimos hacer a tiempo lo que estábamos obligados a hacer.

“¿En qué consistía esto? ¿Quién pudiera ser responsable? Nosotros no vamos a adelantar juicios, esperaremos y confiamos en la actuación de la justicia mexicana, que es lo que pedimos para todas estas víctimas y sus familias”.

Irrebatible argumentación la del priísta Jorge Carlos Ramírez Marín. Pero ni una sola pregunta hizo sobre la actuación del gobierno de Hidalgo, en manos del priísta Omar Fayad, incluso cuando sobre esa atmósfera caprichosa y volátil sobre la que aupado está el huachicoleo, viajan preguntas cargadísimas de estática como la de por qué el estado de Hidalgo es territorio del huachicol desde hace varios años. Comenzaba el debate. (Continuará)
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