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Dan T
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30 Junio 2020 04:07:00
Las ratas caníbales
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Un estudio científico descubrió que debido a la pandemia, las ratas se han vuelto mucho más agresivas e, inclusive, se han convertido en ¡caníbales!, pues se comen unas a otras. No sé en qué universidad hicieron el dichoso estudio, pero yo sin ser científico ya me había dado cuenta: simplemente hay que revisar las páginas de nuestro periódico para ver cómo las ratas de Morena se están comiendo unas a otras.

Mientras el Presidente proclama eso de AMLove y paz, sus compañeros de partido se están dando de patadas y se pican los ojos, porque ya les gustó el poder y no lo quieren compartir ni entre ellos. Aquello parece fiesta de solteros cuarentones: todos contra todos. Por ejemplo, el insoportable de John Ackerman se puso a chillar en contra de Ricardo Monreal, porque el zacatecano cometió el mayor pecado de la 4T: estuvo en el programa de Loret de Mola.

Y lo peor no fue eso, sino que ahí frente a las cámaras el senador dijo que apoyaba todo lo que había dado a conocer el periodista, que se ha convertido en uno de los más odiados por los lopezobradoristas.

Loco de ira, Ackerman de plano le pidió a sus cuates los senadores de Morena que destituyeran a Monreal como su coordinador, ante lo cual nadie le hizo caso.

Por otro lado, el propio Monreal trae a mecate corto al diputado Mario Delgado, exhibiéndolo como un flojo que no hace su chamba de negociar acuerdos con la oposición.

Pero ahí no se acaban los pleitos, porque Delgado siempre ha querido ser algo y la realidad es que es tan mediocre que nunca ha podido ser nada. Entonces ahora anda buscando cómo quedar bien con el Presidente, por lo que intentó revivir una reforma de ley que ya toodo el mundo había rechazado y, pues, obviamente lo batearon sus propios compañeros. Ya de plano cada vez que se lo encuentran le dicen que lo invitan a los tacos, pero que ya no pida de trompa.

En la otra esquina del morenismo se están dando con todo, menos con el amor, el dirigente interino, Alfonso Ramírez Cuéllar; y la exlíder Yeidckol Polevnsky, la que admira a Hugo Chávez y se viste de Carolina Herrera. De plano a la señora la acusan de haberse transado varios millones de pesos cuando la dejaron como encargada del partido.

Curiosamente, a Ramírez Cuéllar hay un grupo de ultras que están tratando de tenderle la cama para sacarlo lo más pronto posible. Sin mucho pudor, andan promoviendo la idea de que el exbarzonista es un fifí que no sabe de causas populares. Y con el pretexto de “el pueblo” quieren impulsar, al parecer, al tal Gibrán, que es más pesado que cenar pozole, para que tome las riendas del partido y cabalgue derechito a convertir a México en la película de la Ley de Herodes.

¿Más pleitos? Claro que sí los hay. Por ejemplo, el otro día el bebé poblano Miguel Barbosa se quedó con la mano extendida, y seguramente con una lágrima en los ojos, cuando el amado líder pasó de largo sin siquiera saludarlo, durante un mitin en Puebla. El otro día vi el video de ese momento y es más triste que el final de Titanic. Solo porque era Barbosa el que se hundía y no Leonardo DiCaprio, si no seguramente habría yo llorado.

¿Por qué se están peleando las ratas de Morena? Pues porque ya les gustó el dinero, el poder y las influencias. Nomás para que te des una idea, solo este año Morena tendrá un presupuesto (pagado por ti y por mí) de ¡mil 650 millones de pesos! De ese tamaño es el negocio –y el pleito– de los morenistas.

¡Nos vemos el jueves!
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