×
Eduardo Brizio
Eduardo Brizio
ver +
El ex árbitro profesional conoce el comportamiento del futbolista dentro y fuera del campo de juego. Gusta de escribir de forma amena las innumerables anécdotas que su paso por el futbol profesional le ha dejado, claro, sin dejar a un lado la crítica y el comentario puntual cuando un tema polémico está en el aire. Siempre va en favor de la libertad de palabra y acción. Correo Electrónico: [email protected]

" Comentar Imprimir
28 Noviembre 2009 04:10:57
Le llaman banquete
Menudo lío se ha armado con la decisión de la H

La sanción a Jaime Lozano se convirtió en una más de las decisiones polémicas que tiene nuestro balompié

Menudo lío se ha armado con la decisión de la H. Comisión Disciplinaria de suspender a Jaime Lozano luego de dejarse caer, provocando la marcación de la pena máxima en el partido de ida de los Cuartos de Final de la Liguilla en el torneo de Apertura del futbol mexicano.

Efectivamente, desde mi punto de vista, el silbante Erim Ramírez se equivocó cuando Jared Borgetti acometió por atrás al Jimmy y, éste, exagerando, engañó al silbante para marcar de penalti el gol que revivió a La Máquina Celeste.

Todo empezó a principio de la temporada cuando la gente dirigida por Alfonso Sabater decidió suspender al Chaco Giménez por tirarse un clavado ganando una ventaja desleal para su equipo.

Lo mismo ocurrió con Matías Vuoso, quien siguiendo esa maldita costumbre que acompaña a los delanteros al tirarse un piscinazo, logró el triunfo del Santos con un disparo desde los 11 metros.

Tomando en cuenta los dos casos anteriores, la Santa Inquisición se encontró con los dedos en la puerta y el que terminó pagando los platos rotos fue Lozano.

Toda esta triste situación forzosamente nos tiene que mover a la reflexión a todos lo que queremos y amamos al balompié.

La principal angustia que aqueja a los verdaderos aficionados es la creciente duda, que se refiere a en dónde va a terminar esta cuestión.

Los ortodoxos opinan que lo que ocurre en la cancha debe quedarse en la misma, y que una vez concluido el partido, haya ocurrido lo que haya ocurrido, ni Dios Padre lo puede cambiar.

Los amantes de otros deportes tachan al soccer de una arcaica disciplina que se niega a que las tecnologías “usurpen” las funciones del juez.

Lo cierto es que la Disciplinaria se ha visto inmersa en una crítica situación que se está convirtiendo en una argolla... “¡No se le encuentra la punta!”.

El problema de origen radica en la mala interpretación —muy a la mexicana— que la gente de la FMF dio a las instrucciones de FIFA, que tratando de “modernizar”, permitió que en la mesa se puedan cambiar algunas decisiones, reglamentando que esto se puede hacer cuando el silbante ocurra en “tomar una decisión manifiestamente errónea”. El problema surgió cuando en México, lejos de volverse la excepción, se convirtió en la regla, desvirtuando las intenciones del máximo organismo.

En resumen, aquí no se supo comprender que al “intervenir” a destiempo y desde afuera de la cancha se debe de tratar de una equivocación flagrante y no de jugadas tan apretadas que hay que verlas mil veces en la repetición para tomar una decisión que en una de esas, resultará igual o más polémica que la original.

A cualquier taco... le llaman banquete.

C
Imprimir
COMENTARIOS



0 1 2 3 4 5