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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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06 Mayo 2018 03:00:00
L’estro Armonico
En sus Confesiones, en el libro VII, Jean-Jacques Rousseau escribe sobre su viaje a Venecia en donde podemos darnos cuenta de lo que vivió el polímata suizo en tierras de gran tradición musical. Estamos en el siglo de la ilustración y Venecia ya en esos años dejó de ser una potencia comercial para convertirse más o menos en lo que hoy es: un gran centro turístico donde se dan cita la cultura cosmopolita y excelentes ejemplos de vida musical.

Por supuesto que para Rousseau, siendo un gran pensador y escritor, pero también músico y compositor, era un destino obligado asistir a los famosos conciertos que se hicieran por parte del Ospedale della pietà.

En este orfanato eran acogidos los muchos niños abandonados naturales o legítimos de Venecia, siendo las niñas a quienes se les instruía en el arte musical. Los conciertos de estas niñas eran famosos Gracias al trabajo y genio de Antonio Vivaldi. Ya desde inicios del siglo 18 Vivaldi convirtió la iglesia y su orfanato en un lugar de enorme fama. Para cuando Rousseau asistió a uno de estos conciertos la fama ya estaba consolidada.

Pero para mala fortuna del filósofo las niñas cantaban detrás de unas rejas donde no podían ser apreciadas y daban lugar a las ensoñadoras imágenes angélicas por parte de Rousseau.

Para él eran los seres más bellos, pero no duró mucho esta ilusión. Pudo conocer a las niñas, gracias a una amistad encargada del Ospedale. La desilusión fue enorme para Rousseau. Niñas con defectos físicos considerables, y que el pensador describe a detalle. Pensar en esto nos deja un sentimiento bastante extraño con respecto a Jean-Jacques, pero no somos nadie para juzgar.

Finalmente, y luego de mucho esfuerzo, pudo disfrutar de los conciertos tiempo después. Pero la virtuosidad de estas niñas es lo que a nosotros nos asombra, pues la exigencia de Vivaldi para su formación y ejecución se ve en las partituras que escribió durante los 30 años que dirigió este lugar.

Como testimonio del prodigio que podían ser estas niñas, está el L’estro Armonico o Il Cimento Della’armonia e Dell’inventione, entre otros. Un conjunto de conciertos meticulosamente estructurados y compuestos en donde Vivaldi no deja espacio para divagaciones.

La música es perfecta y vale la pena escucharse con detenimiento y en más de una ocasión.

Que lo disfruten.

Álbum de la semana: L’estro Armonico. Antonio Vivaldi.
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