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Eduardo Castañeda Sarabia
Eduardo Castañeda Sarabia
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Eduardo Castañeda Sarabia es originario de la Ciudad de México(1976) Periodista, devenido maestro, columnista, arreglista y compositor, empresario restaurantero y crítico cinematográfico-musical. Mitad capitalino, mitad regiomontano, escribió seis años para el diario Reforma, ofreció cátedra durante un año, y llenó estómagos por el resto de sus días en El Hijo de la Tostada, el restorán de su propiedad".

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07 Octubre 2008 06:00:00
Lo que la tormenta se llevó
Con una sala aturdidoramente llena de mujeres, vi la proyección de "Noches de Tormenta", y salí ileso de ella.

La segunda cinta donde hacen mancuerna Richard Gere y Diane Lane (la primera fue "Infidelidad", de Adriane Lyne, del 2002), es todo menos una película romántica inteligente.

Su realizador, George C. Wolfe, es primerizo, y eso se nota a leguas en la pantalla. Alguien le habrá dicho que filmar cintas para sacar lágrimas era sencillo, y vaya error que cometió.

Wolfe se habrá ido con la finta de que los libros de Nicholas Sparks son fáciles de llevar a la pantalla con éxito: "Diarios de una Pasión", "Mensaje en la Botella" y "Un Paseo para Recordar" son todas obras suyas. Pero claro, en las manos correctas, supieron funcionar.

Yo creo que no pasaron ni 15 minutos cuando deduje el final de la película. ¿Es complicado? No. Un hombre solo, una mujer sola, una casa, lluvia. Cuerpos frotándose. Desenlace previsible. Los romances entre adultos maduros no tienen mucha tela de donde cortar.

A Richard Gere hace mucho no lo veo un trabajo decente. Sonríe, e ilumina la pantalla, pero sólo eso. Diane Lane, por su parte, se estanca en los papeles de mujer divorciada con esa chispa de candor aún encendida.

Su magro director no les saca el provecho mínimo. Deja que la historia, romántica para los cinéfilos poco avezados, los lleve por el camino de la pasión desmedida que a todas luces no puede
triunfar.

Mientras otros directores pudieran sacar provecho de la lluvia y la tormenta para hacer paralelismos con la vida misma, Wolfe desperdicia el recurso como un mero efecto especial. De hecho, la turbulencia climática se resume a tres minutos en la trama, y pare usted de contar.

Por otra parte, hace mucho no veía una cinta con tan mala edición. Aun el ojo educado logra percibirlo, en el brinco de imágenes sin ton ni son.

El público femenil, probablemente llorará, téngalo por seguro. Pero tengan la certeza de que es un llanto fácil, dirigido y mal premeditado. Es fácil sacar lágrimas y provocar emociones con los romances no culminados, pero es difícil hacer un filme trascendental para el género.

Pasarán los años y "Los Puentes de Madison" será recordada. En uno o dos años, "Noches de Tormenta" terminará como película de botadero. Téngalo por
seguro.
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