×
Dan T
Dan T
ver +
[email protected]

" Comentar Imprimir
21 Noviembre 2019 04:04:00
Lo que no viste del desfile revolucionario
¿Viste el desfile de la Revolución Mexicana? Supongo que no porque a los genios del Gobierno se les ocurrió hacerlo en día laboral y a pleno mediodía. Solo quienes no trabajan, como el Presidente de la República, pudieron disfrutarlo. Pero para que no te quedes con las ganas de saber cómo estuvo el desfile del 20 de noviembre, déjame te cuento los detalles que no salieron en la televisión.

Todo empezó con el canto del Himno Nacional, que corrió a cargo obviamente de Beatriz Gutiérrez Müller, la escritora, cantante y cónyuge presidencial. Hasta eso, no le salió tan mal a la señora, el problema fue cuando comenzó a hacer un mix entre el himno y las canciones de Armando Manzanero que tanto le gustan. Y eso provocó que en lugar de un sepulcro para ellos de honor, Masiosare un extraño enemigo esta tarde vio llover, vio gente correr y no estabas tú. Algo así como el Coque Muñiz, pero de la 4T.

Después, en la plancha del Zócalo, como parte del desfile revolucionario se presentaron diversas estampas de la historia de México. No, no era un álbum Panini, sino pequeñas escenas en las que participaron soldados y funcionarios como protagonistas. De entrada apareció Yeidckol Polevnsky vestida de adelita, pero en lugar de un rifle, en las manos traía las urnas que se robó de la elección de Morena. Para interpretar al traidor Victoriano Huerta, el elegido fue el senador Germán Martínez, que sabe mucho de traiciones y si no lo creen, pregúntenle a Felipe Calderón. Por supuesto no podía faltar Claudia Sheinbaum, quien se disfrazó de Francisco I. Madero y entró a la Plaza de la Constitución montada en una Ecobici y llevando un letrero que decía: “Dedazo efectivo, así mi elección”. En el papel de Emiliano Zapata, apareció la nueva presidenta de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, Rosario Piedra Ibarra, ella llevaba un enorme cartel en el que reivindicaba: “El hueso es de quien lo trabaja”.

Una de las escenas que más emoción causaron fue cuando el secretario de Seguridad Pública, Alfonso Durazo, llegó a todo galope hasta el balcón de Palacio Nacional para informarle que Evodio Guzmán ya estaba dormidito en su casa, bien arropado y bañado. Mucha de la gente que asistió a la celebración revolucionaria, lo primero que hizo fue acercarse a la locomotora que estaba en el Zócalo: era el tren del mame al que todos se subieron con la llegada de Evo Morales a México. Por otro lado a quien le tocó explicar la vida y obra de Porfirio Díaz, fue al secretario de Comunicaciones y Transportes, Javier Jiménez Espriú, ya que fueron compañeros de banca en la primaria, pero uno tomó la carrera de las armas y el otro se volvió ingeniero.

Pocas veces he visto tan contento al amado líder cabecita de tampón como en el desfile por la Revolución Mexicana. Creo que lo que más disfrutó fue la recreación de cuando los zapatistas se metieron al Sanborns de la calle Madero y en esta versión de la 4T pidieron molletes, como un pequeño homenaje al ingeniero Carlos Slim.

Conociendo a Andrés Manuel López Obrador que le encanta que todo se trate de él, estoy seguro que ya le urge que llegue la Navidad para poner en la Alameda central un enorme nacimiento tamaño natural con sus borreguitos, sus bueyes, sus vacas, una virgen morena y a él mismo, en medio del pesebre, como niño Dios.
Imprimir
COMENTARIOS


6

8
  • 0 1
  • 7
3 4
5 6 7 8 9 60 61 62 63 64 65