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Eduardo Castañeda Sarabia
Eduardo Castañeda Sarabia
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Eduardo Castañeda Sarabia es originario de la Ciudad de México(1976) Periodista, devenido maestro, columnista, arreglista y compositor, empresario restaurantero y crítico cinematográfico-musical. Mitad capitalino, mitad regiomontano, escribió seis años para el diario Reforma, ofreció cátedra durante un año, y llenó estómagos por el resto de sus días en El Hijo de la Tostada, el restorán de su propiedad".

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20 Agosto 2008 03:40:00
‘Los Ambiciosos’: sencilla, pero bien lograda
En el ciclo de Cámara Alternativa de Cinemark se encuentra uno cosas muy gratas. "Los Ambiciosos" es de esas películas simples, enigmáticas, pero entretenidas y muy bien tejidas.

El filme, de origen francés, empieza como comedia, progresa como melodrama, se antoja como tragedia, y termina como romance. Esas y más emociones y situaciones nos presentan.

Catherine Corsini, la realizadora, cuenta con los recursos técnicos para llevarnos por un remolino de emociones, causados por los protagonistas,
un escritor mediocre, y en contraparte, una editora muy frívola e inescrupulosa.

Si se instala en el plano moral, evaluando y juzgando a los personajes por sus acciones, es como más gozará del filme. ¿Qué es bueno y qué es malo? ¿Hago mal a alguien tomándole prestados unos papeles? En eso se instala Corsini, y sin querer ser moralista, nos plantea situaciones interesantes.

“La vida es irónica”, plantean en el meollo de la película. Y sí, es muy irónica, como ciertos dobleces en la trama del filme, cuyo desenlace no se imagina.

Comentaba con unos amigos que no hay nada peor que un final predecible. Si a mediados del filme, uno sabe cómo terminará el villano, es dinero echado a la basura.

Por eso, instamos a que comience a mirar cine de otras latitudes. “Los Ambiciosos”, por ejemplo, no será la clase de filme ganadora de premios a nivel internacional, pero funciona muy bien como un producto circular, hecho con soltura, y cuya inversión debió ser mínima.

Karin Viard y Eric Caravaca, protagonistas del filme, se instalan sólidamente en sus personajes, Judith y Julien, respectivamente. Se podría pensar que todo el filme es una variación de roles del gato y el ratón, pero no es así.

El nuevo cine francés, encabezado por Jean-Pierre Jeunet y otro puñado de cineastas, más apegados al estilo fílmico del Dogma 95 que a los estatutos del cine hollywoodense, ofrecen obras no tan complicadas, pero elaboradas con no cierta dosis de cinismo.

Que no le ahuyente la idea de que sean sólo 9 personas las que entren a la sala a ver esta película. Con usted podrían ser 10 los afortunados.
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