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José Luis del Río y Santiago
José Luis del Río y Santiago
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Actualmente es rector de la iglesia San Pablo Apóstol, ubicada en Los Valdés y encargado de la Comisión de Nuevas parroquias en la Diócesis de Saltillo, y catedrático en el Seminario de Historia de la Iglesia y Teoría Odegética. Su trayectoria por tres décadas en el Ojo de Agua lo distinguen, y más aún el hecho de que sea el único sacerdote exorcista autorizado, estudios que cursó por cuenta propia, además de actualizaciones a través de cinco congresos internacionales.

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19 Julio 2010 03:00:14
Los ángeles rebeldes
Los testimonios de la Sagrada Escritura a propósito de los “ángeles rebeldes” son muy claros. Por ejemplo, el pasaje del Evangelio en el que Jesús envió a 72 discípulos a anunciar la venida del Reino de Dios.

Cuando regresaron de esta primera misión llegaron llenos de alegría asombrados y admirados por los efectos benéficos de su misión, le decían a Jesús: “Señor hasta los demonios se nos someten en tu nombre”. Jesús les respondió: “Veía yo a Satanás caer del cielo como un rayo” (Lc. 10, 17-18).

Cuando, en el Evangelio, Cristo pronuncia la palabra Satanás, claramente se está refiriendo a un ser angélico que Él mismo lo reconoce como jefe y conductor de los ángeles rebeldes. En el Evangelio de San Mateo, el evangelista usa indistintamente el término “Satanás” o el término “Diablo”. Cuando Jesús se expresa a propósito del “Juicio Final” dice: “Apártense de mí, malvados, vayan al fuego eterno preparado para “el diablo y sus ángeles” (Mt. 25, 41). Diablo y Satanás indican pues, el mismo ser, mientras que la expresión: “sus ángeles” se refieren, más bien, a los demonios puestos a su servicio.

El libro del Apocalipsis lo confirma plenamente cuando en el capítulo 12, (versículos del 7 al 9), dice: “el “dragón” combatía junto con sus ángeles, pero no prevaleció y no hubo ya lugar para ellos en el cielo. El gran dragón, la misma antigua serpiente, llamado “Diablo y Satanás” y que seduce a todo mundo, fue precipitado sobre la tierra y, con él, fueron precipitados también todos sus ángeles”.

Estos textos, por lo tanto, revelan con claridad que existe un “conductor” de todos los ángeles rebeldes, llamado por Jesús y por toda la Sagrada Escritura, Satanás.

Los Padres de la Iglesia comprendieron que estas palabras no se referían solamente al comienzo de Reino de Dios entre los hombres, sino que tenían también el significado de un “poder tiránico” ejercido por Satanás sobre toda la humanidad.

Los mismos padres de la Iglesia comprendieron también algo muy preciso: la caída inicial de Satanás y de los otros ángeles rebeldes, juntamente con él.

En efecto su derrota se renueva en cada victoria de los discípulos de Jesús sobre el enemigo, hasta que llegue su total y definitiva derrota.

Esta victoria sobre Satanás y sus ángeles rebeldes se realiza por Jesucristo y se lleva a cabo “en su nombre” pronunciado con fe por sus discípulos.

El Santo Nombre de Jesús constituye por lo tanto la fuerza que precipita en el anonadamiento al poder de Satanás, ampliando así hacia el “mundo humano” la derrota de Satanás y de sus ángeles rebeldes, venidos del “mundo angélico”.

¿Por qué aquel ángel, caído después, que al comienzo era el más luminoso entre todos los ángeles, fue llamado “Lucifer”?. Los Padres de la Iglesia han hecho esta comparación: así como en el cielo, en la mañana, poco antes de salir el sol, vemos al planeta Venus brillar más que cualquier otra estrella, del mismo modo, entre los ángeles, había uno, que, antes de su caída brillaba más en belleza que todos los demás ángeles de Dios. Los Padres de la Iglesia le aplicaron el término “Lucifer” (esto es “portador de luz”) a aquel ángel que era el más luminoso de todos los ángeles, aunque después se reveló contra Dios. Tal calificativo se quedó en la tradición cristiana como el nombre propio de Satanás para comprender su sentido maléfico.
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