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José Luis del Río y Santiago
José Luis del Río y Santiago
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Actualmente es rector de la iglesia San Pablo Apóstol, ubicada en Los Valdés y encargado de la Comisión de Nuevas parroquias en la Diócesis de Saltillo, y catedrático en el Seminario de Historia de la Iglesia y Teoría Odegética. Su trayectoria por tres décadas en el Ojo de Agua lo distinguen, y más aún el hecho de que sea el único sacerdote exorcista autorizado, estudios que cursó por cuenta propia, además de actualizaciones a través de cinco congresos internacionales.

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02 Agosto 2010 03:00:16
Los ángeles rebeldes
Al repasar los documentos del Magisterio vivo de la Iglesia sobre la real existencia de los seres angélicos, buenos y malos, se ve, con claridad, la continuidad de la verdad tal como Dios la ha revelado.

En el año 561 el Concilio de Braga (hoy Portugal) condenó los errores de ese tiempo y aclaró que el Diablo no surge de las tinieblas y no fue principio y sustancia del mal, sino que fue originalmente un ángel bueno creado por Dios.

En el año 1215 el Concilio Lateranense afirmó: “nosotros creemos firmemente… que Dios es el único origen de todas las cosas, el creador de las realidades visibles e invisibles, espirituales y corpóreas…

El Diablo y los otros espíritus malos fueron creados buenos en su naturaleza, pero se hicieron malos por “obra de sí mismos”.

Este Concilio afirma explícitamente que hubo un “pecado de los ángeles” aunque no precisa la naturaleza de este pecado.

Este pecado constituye la razón de la “metamorfosis del ángel”, que, de espíritu bueno, se convirtió en espíritu malo o maligno. Lo maligno no está en el origen “del ser”, sino que es una consecuencia de una “deliberación personal”, que no aniquila la naturaleza espiritual, pero la priva del bien del que era depositaria y al cual tendía. Dios ha creado buenas a todas sus creaturas.

Los demonios perdieron su primitiva bondad por razón de “su propia iniciativa” esto es, por una libre elección, se hicieron malos por sí mismos. El mal, por lo tanto, no tiene su causa en Dios, ni en la realidad material, sino únicamente en la “posibilidad de elección” de aquellos que fueron creados libres.

El Catecismo Tridentino (1456), promulgado por Pio V afirma brevemente que el Diablo no perseveró en la verdad (Jn. 8,44). Muestra así que el Diablo y los demás ángeles apóstatas habían recibido la gracia de Dios que los creo, pero, habiendo rechazado a Dios (su Creador y Padre) fueron expulsados de su lugar y encerrados en una “cárcel oscurísima” en la tierra, donde pagan eternamente el castigo de su soberbia.

Las palabras de la Sagrada Escritura: “El Diablo no perseveró en la verdad” (Jn. 8, 44), demuestran claramente que él y los otros ángeles apóstatas habían recibido en su origen la gracia de Dios.

A este propósito dice San Agustín: “Dios creo a los ángeles dotados de voluntad recta, vale decir `de un amor casto, dándoles juntamente su gracia´.

Por esto podemos concluir que los ángeles santos no fueron nunca desprovistos de rectitud de voluntad, esto es del amor de Dios”.

En cuanto a su ciencia, tenemos la declaración de los Libros Sagrados: “Pero Tú, oh Señor, eres sabio, como también es sabio el ángel de Dios. Sé que Tú conoces todo sobre la tierra”. (2 Re. 14,20). En fin, el rey David declara que los ángeles son poderosos y, por íntima virtud, son ejecutores del orden divino (Sal. 102, 20).

También las Sagradas Escrituras llaman frecuentemente a los ángeles “fuerzas y ejércitos del Señor”. De los ángeles rebeldes dice San Pedro: “Dios no perdonó a los ángeles pecadores, sino que los precipitó en el infierno, abandonándolos a los abismos de las tinieblas, donde los mantiene en espera del día del Juicio” (2 Pe. 2,4).

En el “Catecismo Mayor” del año 1905, encontramos la siguiente pregunta que hace el Papa Pio X: “¿Todos los ángeles fueron fieles a Dios? No todos los ángeles fueron fieles a Dios, porque muchos de ellos, por soberbia, pretendieron ser iguales a Dios e independientes de Él.

Y por este pecado fueron excluidos para siempre del paraíso y condenados al infierno. ¿Cómo se llaman los ángeles excluidos del paraíso? Se llaman demonios y su jefe se llama Lucifer o Satanás”.

Pablo VI, en una catequesis titulada: “Mas líbranos del mal” dice, entre otras cosas: “Los demonios son creaturas de Dios, pero caídos por su rebeldía”.
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