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José Luis del Río y Santiago
José Luis del Río y Santiago
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Actualmente es rector de la iglesia San Pablo Apóstol, ubicada en Los Valdés y encargado de la Comisión de Nuevas parroquias en la Diócesis de Saltillo, y catedrático en el Seminario de Historia de la Iglesia y Teoría Odegética. Su trayectoria por tres décadas en el Ojo de Agua lo distinguen, y más aún el hecho de que sea el único sacerdote exorcista autorizado, estudios que cursó por cuenta propia, además de actualizaciones a través de cinco congresos internacionales.

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23 Agosto 2010 03:00:46
Los ángeles rebeldes
Durante los exorcismos, el demonio se ha comunicado para trasmitir a los sacerdotes el mismo mensaje: su misión es alejar al hombre de Dios. Hay quienes oponen resitencia, otros... no tanta

PARTE VI DE VI

Un día, durante la práctica de un exorcismo y, después de haber orado intensamente a Dios, el exorcista oyó decir al demonio: “No pensaba, no pensábamos, que Dios nos arrojase aquí a la tierra, creíamos que nos iba a mandar a otra parte del Cielo, no humillados entre los hombres.

No, lo que creíamos era que nos hubiera enviado a otro lado del Cielo infinito, donde pudiéramos también nosotros gobernar como dioses de lo alto y, en cambio, nos mandó a la tierra. Pero no te preocupes, “ya nos hemos adaptado”, “nos hemos adaptado muy bien”.

En otro exorcismo, mientras oraba a San Miguel Arcángel, el sacerdote exorcista oyó a Satanás expresarse con voz lamentable: “Miguel y sus ángeles nos arrojaron hacia abajo. Eran muchísimos y tenían, además, el poder del Altísimo.

“Miguel y sus ángeles me dijeron: “A partir de este momento ya no eres nada aquí”. Entonces combatí, pero Miguel me echó fuera. Con el poder de Dios me arrojó diciéndome: “¡Vete afuera!. El Cielo ya no será tú lugar. Vete a los abismos, vete a las tinieblas.

“Y yo tuve que salir del Cielo junto con mis seguidores. Mientras me arrojaba, dije que lo habría de combatir quitándole las almas a Dios”.

En este momento, cambiando la voz y en tono de desafío, continuó diciendo: “Y a Dios le he dicho: ‘Nosotros somos tan grandes como Tú, nosotros somos tan poderosos como Tú, nosotros mandaremos en nuestro reino, nosotros reinaremos sobre el mundo.

“El poder del pecado será nuestro altar, sobre el que sacrificaremos las almas de tus hijos malditos, sobre este altar haremos correr la sangre de tus hijos malditos’. Los demás que me siguieron le dijeron a Dios: ‘Hay un dios para el que odia y este dios es nuestro dios’.

“Y Dios le respondió: ‘Irán contigo aquellos que quieran ir contigo, y vendrán Conmigo, con mi Hijo y con el Espíritu Santo, aquellos que quieran vivir en mi Reino, del cual Yo te he expulsado, porque tú me has desobedecido’”.

En otro caso un exorcista, mientras invocaba a Miguel Arcángel, Lucifer le manifestó cuál fue la reacción de San Miguel, ante su rebelión contra el amor de Dios:

“Miguel es aquel que más se ha indignado contra la oposición a Dios y por mi falta de respeto a nuestro Creador, a nuestro Dios. Desde ahora, el trabajo de Miguel es el de ponerse completamente a disposición de todas las almas que quisiera para mí, y, especialmente, de las almas que Jesús ha hecho más queridas y cercanas a Dios. Él trata de proteger a todos, pero hay algunos que no se dejan proteger porque andan ‘en otros caminos’”.

La batalla con San Miguel, que ahora continua sobre la tierra, Lucifer la ha descrito así: “Soy el ángel exterminador, quiero exterminar a todos, quiero matarlos a todos, pero siempre viene Miguel a luchar en contra mía. La trae siempre contra mí. Siempre viene con su espada ‘descuartizadora’ y, así, yo no puedo hacer lo que quisiera. Yo quiero siempre hacer la guerra contra los hombres y él siempre está haciendo la paz, impidiéndome la guerra contra ellos. Él siempre me combate tratando de destruir todo lo que yo trato de hacer.

“Cuando ustedes oran a él, me fastidian, porque desbarata todos mis planes y los destruye, yo siempre trato de fomentar las guerras y toda clase de obras malas. Todo aquello que hay de mal yo puedo hacerlo cuando no está Miguel, pero cuando está él, no puedo, porque tiene un poder superior al mío”.

Como aseguran frecuentemente los autores cristianos, el diablo, (expulsado del Cielo), quiere vengarse de cualquier manera contra Dios, sea transmitiendo entre los hombres su misma rebelión, sea sustrayendo a Dios el mayor número posible de hombres.

Este es el motivo por el cual, durante los exorcismos, los demonios afirman, de manera muy clara, que su principal trabajo entre los hombres no es la posesión, sino la tentación.

Una vez, durante un exorcismo, un demonio resumió su actividad tentadora entre los hombres con una síntesis excepcional y categórica, con estas palabras:

“Nuestro ‘deber’ es tentar, siempre, a cualquiera, donde quiera, como sea. ¡Algunos caerán en nuestra red, algunos caerán para siempre!. Dios quiere a las almas libres y santas, yo quiero almas esclavas. A mí me interesa la voluntad de los hombres. Ustedes pueden todavía acercarse a Dios y nosotros, en cambio, queremos y no podemos. Que ustedes sean como nosotros, esta es nuestra venganza contra Dios!”.
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