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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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17 Marzo 2019 03:48:00
Los avances sorpresivos
En el ajedrez, el caballo es la pieza que más complicaciones da a las principiantes. Su desplazamiento en L es de entrada un choque contra el resto de las piezas que siguen trayectorias en líneas rectas y diagonales. Además de esto, el caballo tiene la facultad (emulando al animal que representa) de dar saltos y avanzar sin que nadie se interponga en su camino.

Cada trebejo del tablero representa una función específica de la guerra tradicional, pero las innovaciones tecnológicas han transformado la manera de pelear. Hoy en día, en lugar de caballería, las guerras tienen todo tipo de equipo especializado: jets, aviones de combate, panzers, vehículos todo terren, etc. Pero no solo basta tener en que moverse sino cómo hacerlo. De nada servirían las peculiaridades de movimiento del caballo si estuviera entorpecido por otras piezas, propias o enemigas.

La movilidad y capacidad de desplazarse a prisa es uno de los factores fundamentales que tienen que ver con la eficiencia de un ejército para vencer. De nada serviría tener a los soldados más capacitados y fuertes, si a mitad del enfrentamiento se quedan sin municiones o alimentos.

Para Hittler, aunque no fueron ideas propiamente suyas, la conexión entre ciudades era un principio fundamental para llevar la delantera sobre el ejército de los aliados. Parte de la propaganda nazi fue dedicada a elogiar las virtudes de la autopista y emprendió un proyecto para construir la red de carreteras de más alta velocidad en el viejo continente. La rápida conexión entre ciudades también propició que las guerras se extendieran. Por eso, durante la Segunda Guerra Mundial los enfrentamientos en Europa eran tan intensos y agotadores.

Un caballo colocado en el centro es sumamente fuerte porque alcanza a cubrir un radio de ocho escaques: dos al frente, dos a su derecha, dos a su izquierda y dos en la retaguardia. Listo para hacer daño en cualquier dirección. Lo mismo pasa en el campo de batalla: la comunicación y posibilidades para llegar de un lado a otro es crucial en la victoria o derrota de un bando.

Este texto forma parte del proyecto que trabajo con el Programa de Estímulo y Creación al Desarrollo Artístico Coahuila 2018-2019, a quien agradezco el financiamiento para esta investigación.
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