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Vicente Bello
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02 Marzo 2019 04:00:00
Los caballos de Troya de aquella reforma laboral los metieron al país el PRI y PAN
Seis años y medio después la reforma laboral está colocada en la picota de la nueva mayoría legislativa. Lo que dicen ahora quienes critican la reforma a la Ley Federal del Trabajo del 8 de noviembre de 2012, ya lo decían entonces quienes se opusieron.

Dijo el diputado del PT Arturo López Cándido: “Para nosotros es muy claro que esta reforma fue hecha muy ad hoc para los empresarios. Por un lado cercena contratos colectivos; por un lado, en cuanto a la impartición de justicia deja la responsabilidad fundamentalmente al patrón y a las juntas”.

Otra vez en tribuna Ricardo Monreal, entonces diputado de Movimiento Ciudadano. Dijo: “Si observan la experiencia de Portugal o de Grecia o de Irlanda o de España, se van a dar cuenta que ahí se asumió el modelo de la flexibilización (laboral) y ahora es el principal problema que los tiene sumidos en una crisis profunda.

“O sea, lo que ustedes intentan hacer en México ya se probó en otros países y resultó un fracaso. Por eso insistimos en que la contrarreforma laboral no ha sido difundida de manera amplia. La subcontratación y las llamadas outsourcing son verdaderos caballos de Troya en contra de las conquistas laborales, porque eliminan el derecho al retiro, el derecho a la pensión, el derecho a la seguridad social, el derecho al salario digno, el derecho a la vivienda. Y las otusourcing o subcontrataciones, condenan a los jóvenes a no tener nunca un retiro digno, no sólo a los jóvenes, a los trabajadores en general”.

El entonces diputado del PRD Agustín Miguel Alonso Raya asegundaba al PRI y PAN: “El objetivo principal de la reforma es contratar y despedir barato. Y eso implica quitar la tutela a los trabajadores que hoy la Ley del Trabajo les garantiza.

“… No nos autoengañemos y no mandemos mensajes de confusión a la nación. Digamos con claridad: no queremos dar el paso porque tememos afectar a los juniors, a los hijos de los dirigentes sindicales de la burocracia, que son los que extorsionan a patrones y a trabajadores con contratos de protección, que son los dueños de las outsourcing. ¿Eso es lo que queremos? Digámoslo con claridad, de cara a la nación.

Después de Alonso Raya siguió nada menos que el entonces diputado del PAN Ricardo Anaya Cortés, el tristemente célebre (seis años después) “ricki rickín canallín”, desde entonces experto en las lides de la apariencia y la simulación, se vanagloriaba en tribuna de que esa reforma incluía el voto secreto y no a mano alzada –como pretendía el PRI- para elegir a líderes sindicales.

Muy orondo, el Ricki rickín dijo: “Hoy retomamos el debate de ocho artículos restantes, el debate sobre la transparencia y la democracia sindical. Y no debe pasar desapercibido que estamos aquí porque los senadores del PAN y las izquierdas lograron reincorporar a la minuta los temas de democracia y transparencia sindical”.

Pero sólo era un tema, como había dicho hacía unos minutos Monreal, para dar asidero, carnita, a los panistas y cacaraquear un huevo que en realidad estaba más que podrido para los trabajadores, porque la misma reforma incluía la flexibilización laboral y la legalización del outsourcing.

Era el primer paso que daba Enrique Peña Nieto –junto con el PRI y el PAN- para la llegada de las compañías trasnacionales que desde entonces esperaban ya la reforma energética del 2014.

El PRI –dueño entonces del mango del sartén- habló a través del diputado Fernando Salgado Delgado: “No tengo ninguna duda, se va a aprobar en esta Cámara el dictamen que presentó ayer la Comisión de Trabajo. No tengo ninguna duda. Y no la tengo, por la voluntad política demostrada por los diferentes actores políticos, por las fracciones parlamentarias.

Después habló el diputado de Movimiento Ciudadano Alfonso Durazo Montaño: “Lamento realmente tanta demagogia y tanta mentira que se ha vertido en esta tribuna. Lamento, también, que el PRI y el PAN nos hayan aplicado sin consideración alguna su mayoría, su aplanadora, sin subir aquí a esta tribuna a argumentar, a expresar absolutamente ninguna de las razones en las que basan su posición, asumiendo el dogma institucional de que una vez recibida la línea para votar en un sentido o en otro, así la obedecerán acríticamente.

“Yo estaría de acuerdo con esta ley, aún si no si resolviese todo como aquí se ha expresado, pero no puedo estar de acuerdo con esta ley cuando lo complica todo, particularmente para los trabajadores.

“Los panistas no van con la izquierda, no engañan a nadie, quieren llevar a la izquierda a su posición. Lamento que el PAN haya sido evidenciado en este proceso de discusión como un apóstol de la hipocresía y el discurso fraudulento.

“Lamento también el concepto priista de estabilidad y autonomía sindical que sustenta supuestamente su posicionamiento en esta reforma, pues lo confunden, lamentablemente, con la estabilidad de los cacicazgos y con la autonomía de los líderes frente a los propios trabajadores.

“Es lamentable que la posición del PAN, expresada efusivamente en esta tribuna, haya formado parte del discurso fraudulento y de la demagogia que caracteriza a esta Cámara.

“Debe quedar claro en la izquierda que con el PAN no se puede ir a ningún lado”.

La reforma laboral del 8 de noviembre de 2012 fue considerada entonces la reforma más aciaga en mucho tiempo. Debate de muchas horas. Apenas comenzaba. A ésta le sobrevendría, dos años después, la reforma energética, la madre de todas las reformas infaustas.
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