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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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12 Octubre 2019 04:06:00
Los canarios en la mina
“La tecnología que inventaron ha sido fantástica. Pero ahora es la escena de un crimen. Y ustedes tienen la evidencia”.

Así reclama Carole Cadwalladr a los “dioses del Valle del Silicio” en una gran charla de Ted que te recomiendo. Fantástica para la era del populismo y la 4T. Veamos. La periodista de The Guardian critica el rol de Facebook para librar una campaña de mentiras que llevó a la irracional decisión del Brexit. Un embrollo del que Gran Bretaña (GBR) no ha podido salir.

“El Brexit se llevó en la oscuridad porque se llevó en Facebook. Y lo que sucede en Facebook se queda en Facebook”, advierte Cadwalladr, quien plantea los peligros de la democracia en la era de las redes sociales:

* Es muy difícil controlar y contabilizar el gasto electoral.

* No se pueden investigar los anuncios.

* Estos pueden contener mentiras.

* Firmas como Cambridge Analytica pueden estratificar (ilegalmente en ese caso) a usuarios para apuntar las mentiras con láser, dirigiéndolas a los más susceptibles a creerlas.

* Las leyes y los poderes legales de los países batallan para regular y controlar a las plataformas tecnológicas.
La investigadora argumenta que el Brexit fue un laboratorio para la elección en la que Trump ganó la Presidencia de Estados Unidos.

“Nosotros en GBR somos el canario en la mina, la señal de alarma. Es lo que pasa a una democracia occidental cuando 100 años de leyes electorales son quebrantadas por la tecnología”, concluye.

Triste y muy cierta reflexión. Y creo que hasta se queda corta.
Para mí, la mezcla de redes sociales, smartphones e hiperconexión (estar “on” 24x7) genera una ola criminal que afecta no solo a las elecciones, como revela este reporte de la unidad forense Benchmark:

Los algoritmos que buscan maximizar “clicks” mandando solo información que concuerde con los prejuicios del usuario han generado gran polarización social. La razón ha resultado gravemente herida y se encuentra en cuidados intensivos.

Notando esta oportunidad, la irracionalidad se mudó a la casa de la razón. Instaló ahí a varios parientes, como el enfoque a buscar culpables pasados, que duerme hoy en el cuarto que antes ocupaban las soluciones reales a los problemas.

La capacidad de debatir racionalmente también está en el hospital donde convalece la razón. Su lugar lo ocupan las fake news y soluciones simplistas a problemas añejos y complejos. Preocupados, los líderes realistas y racionales hacen guardia en cuidados intensivos. La oportunidad es aprovechada por populistas de izquierda y derecha, que evaden a la razón con ataques a enemigos inventados, prefiriendo etiquetas sonoras a la dura labor de planear y ejecutar soluciones difíciles.

Mientras tanto, la ciudadanía permanece hipnotizada en un trance autodestructivo. En parte por la hipersensibilidad (exageración total y en todo) y la búsqueda de soluciones instantáneas que maquiavélicamente ha generado la irracionalidad para engañar y mantener dormidos a todos.

Un negro panorama mundial... y mexicano. Bueno, creo que en países como el nuestro es, de hecho, peor. La pobreza, la desigualdad y la falta de educación son el caldo de cultivo perfecto para la demagogia.

¿Qué hacer? Ufff, difícil combatir a una pandemia omnipresente y de un contagio instantáneo. Pero, en general, le propongo:

1. Enfocarse a las ideas y no a las ideologías. La ejecución de buenas ideas a través del tiempo es lo que define al éxito.

2. Cuidar fuentes de información.

3. Denunciar lo irracional. Cada quien desde su plataforma.

Me detengo en este último punto. Nuestros canarios deben ser los expertos en cada área, los que están mejor educados, los que se dan cuenta de que hay gas en la mina.

Si no cantamos ahora, no nos quejemos cuando explote todo.

En pocas palabras...

“Depende de nosotros: de ti, de mí, de todos. Nosotros debemos retomar el control”.

Carole Cadwalladr, periodista británica
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