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Voces de la Región
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11 Mayo 2015 03:00:32
Los disparates de Stiglitz
Por: Guillermo Garza de la Fuente
.(Javascript debe estar habilitado para ver esta direccion de correo) / @guillermo_garza


De nueva cuenta el Premio Nobel de Economía en el 2001, Joseph Stiglitz, dio de qué hablar y parece ser que se le está volviendo costumbre comentar sobre lo que México debería de hacer. El problema es que las recetas que propone ya han probado ser, aquí y en otras partes del mundo, un rotundo fracaso.

Fue durante la celebración del Foro Económico Mundial, en su capítulo para América Latina, llevado a cabo la semana pasada en la Riviera Maya, que Stiglitz se tomó la molestia de compartirnos las recetas mágicas para alcanzar el desarrollo económico.

La primera puntada del economista norteamericano la dio al declarar que el Gobierno mexicano debe evitar la austeridad, a pesar de la caída en los precios del petróleo, puesto que ello limitaría el potencial de crecimiento económico.

Resulta inevitable recordar aquellas declaraciones de Stiglitz cuando en noviembre del 2009, en otra visita que tuvo a nuestro país y en medio de la crisis económica y financiera, criticó al Gobierno mexicano por no atender de manera adecuada la crisis a través de un paquete de estímulos y gasto publico bien definido.

Como se recordará, en aquel momento no tardaron en salir al quite a esas declaraciones el entonces secretario de Hacienda, Agustín Carstens, y su contraparte en la Sedesol, Ernesto Cordero.

Carstens refutó a quien fuera su maestro, al señalar que pareciera que Stiglitz desconocía que México fue azotado tanto por la desaceleración económica global, incluida la de Estados Unidos, como por la caída de la producción petrolera en 800 mil barriles diarios. El entonces secretario de Hacienda remató que no se tenía la opción de contratar más deuda. Y se actuó responsablemente.

Por su parte, Cordero se tomó el atrevimiento de mandar a leer al Premio Nobel en Economía, al señalar en su momento que parecía no conocer a detalle la realidad de las finanzas públicas mexicanas, “yo creo que mejor se ponga a leer un poquito más de México”, sentenció.

Mientras en aquel momento los críticos se abalanzaron sobre los dos secretarios por atreverse a cuestionar las opiniones de un respetado Nobel de Economía, no tuvo que pasar mucho tiempo para evidenciar que las recomendaciones de Stiglitz eran las mismas políticas que adoptaron países europeos y que condujeron a un endeudamiento público descomunal y a crisis económicas y sociales.

Pero a pesar de eso, Stiglitz insiste en que el Gobierno no debe implementar medidas de austeridad. Que el precio del petróleo se haya desplomado a la mitad y que el presupuesto del Gobierno está financiado en una tercera parte por el crudo, eso no importa. Hay que gastar más, ¿de donde sacaremos el dinero? Eso es lo de menos, parece ser la lección que nos quiere dejar.

Pero ahí no paran los disparates. En reunión privada con Miguel Ángel Mancera, el gurú estadounidense de la economía también se pronunció a favor de aumentar el salario mínimo como un instrumento para combatir la desigualdad.

Echar a andar la maquinaria del gasto público y aumentar por decreto los salarios son las aportaciones de Stiglitz.

Qué declaraciones tan a la ligera e irresponsables de todo un Nobel en Economía.

Coordinador de carreras jurídico-administrativas de la Universidad LaSalle Saltillo.
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