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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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19 Octubre 2019 04:00:00
Los enemigos de México
“Cualquier grupo, ya sea mexicano o extranjero que atente contra la soberanía y tranquilidad del país o que ocasione disturbios y genere violencia deberá ser tratado como enemigo de acuerdo a las más nobles leyes de las armas y debe ser atacado y eliminado antes de que constituya un peligro para la nación”
Gral. Porfirio Díaz

Aún tengo presente la imagen de una madre, la del policía que, en cumplimiento de su deber, fuera abatido por delincuentes
“Tenía 22 años”; decía la pobre mujer que desconsolada reclamaba la forma en que murió su hijo. Un reclamo muy justo, si tomamos en consideración las circunstancias a las que se tienen que enfrentar diariamente, quienes están para cuidar el orden.

En otro escenario, pero con el mismo dolor, el ejército despedía con honores a uno de los suyos. Se trataba del cabo Jorge Alberto, quien perdió la vida en cumplimiento de su deber.

Todos los días, cientos de humildes mexicanos que conforman nuestras instituciones de seguridad, salen a realizar patrullajes sin tener certeza con lo que se van a encontrar. Van con la bendición de Dios con el legítimo temor de ser víctimas en una emboscada, de una agresión por parte de quienes se han ido apoderando de los espacios, de las ciudades de nuestro México.

El gobierno, envía a los efectivos de seguridad con una pistolita -con la consigna de proteger los derechos humanos los delincuentes- cuando los criminales van armados hasta los dientes, con el mejor equipo.

Porque aunque nos parezca absurdo, a los delincuentes hay que protegerlos.
Los criminales, lo sabemos, se han organizado de tal manera que vamos sintiendo los efectos en las ejecuciones que realizan.

No son desórdenes de niños malcriados a los que hay que acusar con su mamá o su abuela, no, son individuos cuya maldad no tiene límites. La mayoría de ellos nacieron y crecieron en un medio donde aprendieron de todo. Nada bueno por supuesto. ¿Cómo pretender educarlos si ya están convertidos en sicarios, distribuidores de drogas? Ya tienen en su haber un gran historial delictivo.

A esos individuos no les importa dañar a quien se le ponga enfrente; la compasión, el respeto a los demás no existe en ellos.

Lo sucedido en Culiacán nos ha impactado a todos por lo grave de la situación que prevaleció. El riesgo en que estuvo la población llevó a familias a sentir el temor correr por su cuerpo. Las escenas fueron reales y dramáticas, donde las personas lo que deseaban era ponerse a salvo, proteger su integridad.

El detonar de las armas, la angustia ante lo desconocido porque nadie sabía a ciencia cierta que estaba ocurriendo, fueron momentos vividos que desearíamos no se repitieran nunca más.

Sin embargo, después de la decisión tomada por el equipo de seguridad, avalada por supuesto por el Presidente de México, nos damos cuenta de que tenemos ante nosotros una situación muy delicada.

Estamos ante la incertidumbre de que la criminalidad se puede incrementar ante el comportamiento de las autoridades y el propio gobierno, sometidos por la mafia. Pésima señal se envió por no tomar medidas preventivas y ver todas las posibilidades antes de actuar.

¿En manos de quién o quiénes está la seguridad del país? ¿Quién va a defendernos? Si se sabe que el crimen organizado cuenta con una estructura sólida y poderosa, que corresponde a equipo, armas, dinero, gente ¿qué sucedió con el gabinete de seguridad?
El presidente es el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas y como tal tiene gran responsabilidad en lo ocurrido. Se la ha pasado criticando, señalando, burlándose y echándoles la culpa de todo a gobiernos anteriores. Sin embargo, el país no va lo bien que debería y en cuestión de seguridad, cada día está peor.

Los problemas no se resuelven con besos y abrazos, ni con acusar a mafiosos con su progenitora. El Presidente ha afirmado que no quiere que se derrame sangre. Que le diga eso a las madres de los oficiales caídos en cumplimiento de su deber. Mujeres que quedaron con el corazón destrozado y que lloran la ausencia de sus hijos. Mujeres orgullosas de esos jóvenes con ilusiones dispuestos a defender a su patria del enemigo. Ese enemigo que cobardemente los ha emboscado y acribillado.

Que entienda de una vez por todas el presidente que los enemigos del pueblo no son los que están en otros partidos. Hay gente valiosa en todos los grupos y que los verdaderos enemigos de México son los que atacan a las instituciones y a la sociedad.

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