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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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04 Enero 2011 05:06:46
Los números del 2011
Empecemos por los números que acertamos: el crecimiento durante 2010 acabará alrededor de 5%, y la inflación ligeramente debajo de ese nivel. En ambos casos nos salieron bien las cuentas. Nos falló, afortunadamente, la producción de petróleo, que estimábamos en 2.4 millones de barriles diarios, y promediará casi 2.6, es decir, 200 mil más de lo que pensábamos hace un año. Gracias a eso, las exportaciones de crudo no son de 900 mil barriles diarios, como habíamos pronosticado, sino de 1.3 millones, porque además de que no hubo una reducción grave en la producción, Pemex ha decidido reducir la producción interna de petrolíferos para mantener las exportaciones elevadas.

El otro elemento del pronóstico que no tuvimos correcto, también afortunadamente, fue la elevación de precios de bienes primarios, que no ocurrió en el transcurso del año pasado, sino hasta el último tercio. Como resultado de estas dos fallas de estimación, el peso está mucho más fuerte de lo que se esperaba. De hecho, inició este año colocándose en 12.25 por dólar.

Para este 2011, las estimaciones de crecimiento de la economía mexicana rondan 3.5%, aunque hay ya muchos que esperan que supere 4%. Esta columna no lo cree así, y nos quedamos con el tres y medio como punto de referencia. Como ocurrió el año pasado, volvemos a colocar como focos de atención la producción de petróleo en México y el proceso devaluatorio del dólar a nivel mundial, que implica la elevación de precios de bienes primarios. Usted dirá que como no le atinamos el año pasado, repetimos porque algún día le atinaremos. No es así, hay razones que explican la insistencia.

Por el lado de la producción de petróleo, en verdad estamos caminando por el borde del precipicio. Nos acostumbramos a extraer de ese recurso el dinero que no producimos, y ahora hay que sacar petróleo literalmente debajo de cualquier piedra, y eso puede hacerse por un breve tiempo solamente. Los datos de noviembre muestran que Cantarell cerrará el año con una contracción superior a 30% en su producción de petróleo (me refiero a Akal, el manto importante del activo Cantarell). Para aminorar el impacto de esa caída, Pemex ha logrado que los pozos adyacentes produjeran más durante 2010, pero desde septiembre la producción de esos pozos también está cayendo. El otro gran activo petrolero, Ku-Maloob-Zaap, alcanzó su máxima producción en el año que acaba de terminar, y no se ve posible que se mantenga en ese nivel durante el actual. En suma, a pesar del gran esfuerzo de Pemex por recuperar todos los pozos posibles y evitar una caída mayor en la producción, para este 2011 volvemos a pronosticar que la producción promediará 2.4 millones de barriles diarios.

Es conveniente comentar la estrategia de Pemex de mantener las exportaciones por encima de 1.3 millones de barriles, a costa de reducir el consumo interno de petróleo, es decir, la producción nacional de petrolíferos. En noviembre tuvimos el consumo interno de petróleo más bajo desde 1984: 895 mil barriles diarios. En consecuencia, tuvimos la mayor importación de gasolina en la historia: 461 mil barriles diarios, 57% del consumo de gasolina en ese mes. De hecho, en 2010 prácticamente la mitad de la gasolina consumida en México vino del exterior, aunque el consumo total del combustible apenas ha crecido. La producción nacional se redujo de 470 a 420 mil barriles diarios promedio, un nivel que no se veía desde 2003. Por eso reitero la importancia de estar cuidando el comportamiento de la balanza petróleo-combustibles durante el año.

En cuanto a los bienes primarios, en el primer día de mercado de 2011 el petróleo se colocó en 92 dólares el barril, el maíz en 250 dólares la tonelada, y el trigo en 300 dólares. Más o menos así empezó 2008: con el petróleo un poco arriba de los noventa dólares, el trigo en 300 y el maíz en 200. El punto máximo de precios, que se alcanzó en el verano de ese año, incluyó un barril de petróleo en 134 dólares, la tonelada de trigo en 400 y la de maíz en 270. Nada muy lejos de lo que se percibe hoy, sobre todo porque la razón detrás de ese incremento en precios, que es la devaluación del dólar, está funcionando nuevamente.

A diferencia de 2008, ahora podría uno pensar en una demanda más controlada, porque ahora no hay ya esas burbujas especulativas de entonces. Pero en realidad, para 2008 las burbujas ya estaban desinflándose, aunque eso no fuese tan claro para todos sino justo en el verano de ese año. Los precios de los bienes raíces iniciaron su caída en verano de 2006, y la construcción en enero de 2007. Es decir que para 2008, si había todavía jalón de demanda, no venía de Estados Unidos. Ni de Europa. El sospechoso usual es ahora China, pero recordemos que ese país no importa cantidades relevantes de maíz o trigo, ni de bienes de consumo. Sí compra, y mucho, bienes de inversión. Es decir, lo importante en el comportamiento de los precios internacionales no es propiamente la demanda, sino la unidad de cuenta: la devaluación del dólar, pues.

Bueno, pues así pinta 2011. No será un mal año en materia económica, pero nos va a tener en el borde de la silla conforme los precios internacionales suban, China tenga complicaciones financieras internas, y empiece a crecer el descontento social en Europa por las medidas de austeridad. A eso tendremos que sumarle nuestras distracciones propias, y tendremos un año muy interesante. Mientras todo eso ocurre, espero que para usted éste sea un año lleno de salud, y con suerte, de bienestar económico. Va a haber, es cosa de que no lo deje pasar.
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