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Jorge A. Meléndez
Jorge A. Meléndez
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22 Septiembre 2018 04:00:00
Los peligros de ser #1
“Sé que todos la apoyaban. Siento mucho que esto terminara así”.

¿Se imagina en qué circunstancia alguien diría algo así? Quizá ante una gran derrota, ¿no? Pues no. Increíble, pero estas fueron las “palabras de celebración” de la llorosa tenista japonesa Naoimi Osaka (de solo 20 años), que le había dado una paliza a su ídolo, la chiflada de Serena Williams, para ganar la Final del US Open.

Serena es una pésima perdedora. Tras ser aconsejada ilegalmente por su entrenador (él mismo lo admitió), recibió una amonestación. Al romper su raqueta frustrada porque no podía con Osaka, recibió una segunda amonestación, lo que por regla implica que le quiten un punto.

Ahí empezó a perder la cabeza.y de qué forma (vea la crisis en nuestros sitios). Entre otras cosas, le gritó “ladrón” al juez, que le dio una tercera amonestación y por regla Serena perdió un juego. Caos total. El estadio (pésimamente) abucheando a Osaka. Total, Serena perdió justamente y lo que debía de haber sido un momento de total júbilo para Osaka terminó en llanto. De locos... y muy triste.

Independientemente de si el juez exageró en las amonestaciones (no porque así lo dicen las reglas) o de que, como dice Serena: “fue solo por ser mujer” (tampoco es cierto, este juez es estricto y ha amonestado y expulsado a hombres también), Serena actuó muy mal.

Y no es la primera vez que Williams saca el cobre. A mí me tocó presenciar (vea foto en nuestros sitios) desde la primera fila cuando perdió la Semifinal del US Open contra Kim Clijsters por una crisis similar contra una juez de línea, a quien le dijo: “¡quisiera meterte esta pelota por la garganta!” (vea este video también en nuestros sitios).

¿Sabe qué? Triunfar en los deportes, los negocios o la vida es algo fenomenal: éxito, dinero y fama. Pero también es muy fácil perder el piso. Veo por lo menos 10 riesgos de ser el #1:

1. Arrogancia. El éxito puede generar complacencia, algo mortal en los negocios.

2. Egoísmo. Creerse el centro del universo. Pensar que los competidores son irremediablemente malos.

3. Insensibilidad. Y a veces hasta crueldad.

4. Ignorar las señales que hay en el ambiente.

5. No escuchar. El síndrome del sabelotodo. Típico de los líderes icónicos. ¿Verdad, Elon Musk?

6. Engañarse a sí mismo. No reconocer fallas evidentes.

7. No prepararse. La confianza es un gran enemigo del que destaca. Y en un mundo hipercompetitivo, todos buscan desbancar al #1. El (la) confiado es blanco fácil.

8. Perder a seguidores. O clientes y, OJO, en la era de la hipercomunicación, estos tienen cada vez más poder y lo ejercen pasando la voz y cambiando de proveedor.

9. Perder al equipo. Sobre todo en una empresa, donde el éxito nunca será resultado de la labor de uno, por más fregón que sea. El equipo es clave para triunfar en la era de la disrupción.

10. Rigidez. Creer que lo que llevó al éxito presente será siempre suficiente es receta segura para un fracaso futuro. Experimentación y flexibilidad son claves para sostener el éxito.

¿Es usted o su empresa #1? Realice un autodiagnóstico con estos 10 riesgos. Por otro lado, le sugiero también aplicar estas tres vacunas:

a) Humildad constante. El humilde se prepara, ajusta y triunfa.

b) Diversidad en su entorno. Acerque a las personas talentosas y, sobre todo, distintas y con habilidades complementarias.

c) Permitir que lo reten. De nada sirve la diversidad y el talento si el líder (o la estrella) no los deja actuar y retar al status quo.

Cierro con una recomendación final: tener clase al triunfar y sobre todo al perder. Es bien fácil ser magnánimo en la victoria, pero la clase se nota sobre todo cuando se pierde. Al día siguiente del berrinche de Williams, Djokovic le dio una buena repasada a Del Potro, quien reconoció la superioridad de su rival sin problemas.

El que tiene clase no solo revela educación, sino que prepara el camino para reconocer sus errores y mejorar así en el futuro. Serena quizá sea la mejor tenista de la historia, pero es un pésimo ejemplo de deportivismo.

EN POCAS PALABRAS

“Ten clase, orgullo y carácter. Si los tienes, la victoria llega sola”, Paul Bryant, entrenador estadunidense.
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