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Marcelo Torres Cofiño
Marcelo Torres Cofiño
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Marcelo Torres Cofiño es miembro del Partido Acción Nacional desde 2006, fue Diputado Federal del Estado de Coahuila en la LXII Legislatura. Fue Presidente del Partido Acción Nacional y actualmente es Diputado Local, coordinador del grupo parlamentario del PAN y Presidente de la Junta de Gobierno en la LXI Legislatura del Congreso del Estado de Coahuila.

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21 Julio 2019 04:00:00
Los pobres y los miserables
Los defensores del actual régimen suelen justificar las medidas irracionales implementadas por AMLO alegando que en los sexenios anteriores se fracasó en el combate a la pobreza y que los programas sociales de los gobiernos de Fox, Calderón y Peña, en términos generales, resultaron un fiasco: tienen toda la razón. Pero ¿cómo sabemos que están en lo cierto?

Probablemente el órgano constitucional autónomo más exitoso y menos cuestionado desde su creación en 2005, sea el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social, el famoso Coneval. Su trabajo, riguroso por demás, ha hecho posible que se sostenga una mirada crítica al desempeño de las políticas públicas en materia de combate a la pobreza y a la desigualdad en nuestro país. El propio Andrés Manuel, una y otra vez a lo largo de los 14 años de existencia de esa entidad, ha utilizado los resultados del trabajo del Consejo para fustigar a los gobiernos y reclamar la falta de resultados; insisto, con toda razón.

Sin embargo, ya siendo Presidente y bajo el pretexto de su mentida austeridad, el Coneval, cuya creación fue apoyada por todos los partidos políticos, está siendo silenciosamente desmantelado a punta de recortes presupuestales y decisiones que vulneran su autonomía constitucional y afectan de manera directa su funcionamiento.

Desde las secretarías de Hacienda y la de Bienestar, AMLO lanza torpedos directos contra ese barco con toda la intención de hundirlo, dejando así a los ciudadanos y al propio Gobierno sin la posibilidad de conocer y valorar cuál está siendo el avance (si lo hay) de los programas de desarrollo social que está implementando la petulantemente autoproclamada “cuarta transformación”.

Entre otras medidas absurdas y desproporcionadas se han reducido los salarios de quienes menos ganan en el Consejo. Estamos hablando de las plazas de Enlace, cuyos ingresos mensuales apenas alcanzaban a finales del sexenio pasado los 14 mil pesos mensuales. Hoy esos servidores públicos perciben nominalmente 8% menos; al que se debe aplicar, además, el efecto que sobre su poder adquisitivo tendrá la inflación. Allí tan solo un ejemplo de las barbaridades que se están ejerciendo en contra del Coneval.

Pero ese ejemplo también ilustra el nivel de absoluta perversión del actual Gobierno. El desmantelamiento del Coneval no tiene otro propósito que ocultar la realidad acerca del desempeño de las políticas públicas destinadas a acabar con la pobreza de López Obrador. Es para que sus “otros datos” no puedan ser cuestionados. Se trata de destruir al único órgano que lo puede desmentir cuando salga a decir que cada vez “hay menos pobres” desde que asumió el poder y que sus programas de bienestar son “todo un éxito”.

Ningún otro órgano constitucional autónomo ha sido, a lo largo de su historia, tan austero como el Coneval. Ninguno ha sido tan riguroso y efectivo en la entrega de sus resultados. Hoy como ya no le conviene a AMLO tener a ese riguroso juez, lo manda matar. Y el coro de aduladores observa en silenciosa complicidad ese atentado contra el marco institucional y el estado de derecho.

Allí una diferencia entre los pobres y los miserables.
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