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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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03 Febrero 2019 04:00:00
Los torneos piratas
Una niña acaba de descubrir el ajedrez. Juega en su escuela porque su maestro inició un club. Compite contra sus amigos y rápidamente su profesor descubre que tiene habilidades para calcular variables complejas.

Se enfrenta contra otros clubes. Gana en todos. Sigue entrenando, empieza a competir en torneos oficiales, consigue un rating respetable y una beca para la universidad.

La vida de la niña ha cambiado gracias al ajedrez. Esa debe ser la función principal del arte y el deporte.

La semana pasada circuló en redes un póster publicitario de la Federación Nacional de Ajedrez en México (Fenamac) donde aparecía un peón vestido con el clásico atuendo de pirata: un gorrito de calavera, parche y espada; la leyenda decía: “No pierdas tu tiempo en torneos piratas”. Intentando -tal vez- fomentar la participación en torneos avalados por la federación y que son los que otorgan rating.

El asunto es que para que un torneo sea avalado por la Fenamac es necesario que los organizadores paguen una cuota, que se contrate a un árbitro titulado y que los participantes cuenten con su credencial de afiliación (que vale aproximadamente 200 pesos).

Una suma algo elevada cuando se trata de principiantes que no saben bien a bien si se dedicarán al ajedrez de competición o si lo usarán como pasatiempo para los domingos por la tarde.

La publicación, en lugar de resultar efectiva, produjo el enojo entre la comunidad ajedrecística del país: cientos de entrenadores, dueños de clubes, maestros de escuelas y promotores culturales y deportivos, organizan torneos recreativos con el único fin de fomentar el juego ciencia y crear espacios de recreación saludable entre niños y jóvenes mostraron su inconformidad al ser acusados de piratería ajedrecística.

¿Cuál es el objeto de calificar como pirata un torneo tan sólo por no pagar la cuota correspondiente? ¿Cómo encontraremos nuevos talentos juveniles si se les pide una credencial de afiliación y una cuota antes de empezar a jugar?

¿Qué acción está más cerca de la piratería? Fomentar el deporte libre o prometer premios, becas y campamentos de entrenamiento sin cumplirlo. No son pocos los padres de Familia que han denunciado a través de Facebook y Twitter que la Fenamac ha incumplido con los pagos de becas o los ganadores de diferentes competencias: Olimpiada Nacional, Juegos Escolares, Nacional Abierto, entre otros. La asociación debería hacer una introspección de sus responsabilidades con los ajedrecistas del país y velar por atraer y fomentar el deporte en el país en lugar de enjuiciar a quienes les ayudan en su trabajo.


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