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Aida Sifuentes
Aida Sifuentes
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Es originaria de Sabinas, Coahuila. Egresó de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Coahuila y actualmente estudia ingeniería civil en la misma universidad. Colaboró en el Centro Cultural Vito Alessio Robles como correctora de estilo, y se ha desempeñado como periodista cultural. Es ajedrecista profesional y lectora por vocación.

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24 Febrero 2019 03:07:00
Luchar contra el fuego
El fuego es el símbolo del movimiento violento y cambiante. Al encontrar fuego necesitamos actuar de inmediato: Si nos quedamos allí, tan solo observando, seremos consumidos junto a todo lo que nos rodea.

Si huimos para salvarnos, de cualquier manera deberemos sacrificar lo que poseíamos. Ante el incendio no hay otra alternativa más que luchar contra él hasta mitigarlo.  

Alexei Shirov, sabedor de este principio, nos ha regalado a los ajedrecistas un par de libros que ya son todo un clásico en la literatura del juego ciencia Fuego en el Tablero (Editorial Tutor, 1998) y Fuego en el Tablero II (Editorial cheesy, 2004).

A través de una serie de partidas comentadas y de ejercicios tácticos, el gran maestro de Riga busca transmitirnos sus conocimientos sobre el juego de ataque.

Shirov no se sienta a esperar a que las cosas sucedan en la partida. Él decide tomar la iniciativa e incendiar el tablero, obligando a su oponente a actuar con prisa. Prefiere sacrificar una pieza con tal de ganar dinamismo y acorralar a su oponente.

Es importante internarnos en el estudio de este tipo de posiciones, porque aunque nuestro estilo de juego sea más posicional y sereno, no podemos saber si en algún torneo nos encontraremos con un piromaniaco dispuestos a quemarnos vivos.

En Coahuila estamos acostumbrados a lidiar con el fuego ya que la sierra de Múzquiz, Arteaga y Zapalinamé son propensas a sufrir caóticos incendios forestales. La humareda cubre los cielos y los ciudadanos se llenan de

pánico.

Corremos hacia todos lados y tratamos de mitigarlo, pidiendo ayuda a los estados vecinos, helicópteros prestados y recibiendo a batallones de infantería dispuestos a luchar con vehemencia.

Los bomberos y miembros de Protección Civil del estado no solo necesitan capacitación teórica, también son necesarios los recursos para combatirlo.

A inicios de febrero se anunció que los bomberos de Arteaga recibirían entrenamiento especial para atender incendios forestales, pero hay que recordar que una sierra en llamas no son 64 escaques sino que se aproximan a las 450 hectáreas (según datos de los últimos siniestros registrados en la región).

Desde el año pasado el Gobierno estatal ha considerado comprar un helicóptero contra incendios pero son planes que solo se quedan en el tintero. ¿Cuántas hectáreas más deberemos perder para dejar de pensarlo y pasar a la acción?
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