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Dan T
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10 Enero 2019 03:58:00
Mad Mex
La película Mad Max es una cinta futurista en la que el mundo vive peleando de manera muy sangrienta por el bien más preciado que les queda: la gasolina. En México no hemos llegado a la parte sangrienta, aunque ya ha habido madrazos en varias gasolineras entre gente que lleva horas formada y vivales que quieren meterse a la mala. Lo más curioso de Mad Mex es que no tenemos claro por qué diablos estamos viviendo esta crisis gasolinera. El Gobierno del amado líder, arcángel de los hidrocarburos, príncipe de los huevos motuleños insiste, una y otra vez, con que todo este desmadre es resultado de sus buenos resultados (sí, lo repetí a propósito) en la lucha contra el robo de combustible. Cada mañana ahí está el santo viejecito en su conferencia de prensa tratando de convencernos de que en sólo un mes prácticamente acabaron con el huachicoleo. El problema es que no logra convencer a nadie, porque no explica cómo diablos le habría hecho y, sobre todo, cómo se supone que mide lo que se están robando. Porque yo te puedo decir que después del último pedazo de la rosca de reyes que me tragué, he estado a dieta rigurosa y en sólo cuatro días he bajado 10 kilos. En tanto yo no me suba a la báscula y te demuestre que realmente reduje mi peso, tú puedes creerme o no. Y hacerlo se convierte en un acto de fe, como el que profesan los seguidores de nuestro amado líder, profeta de la cuarta simulación y santo patrono de la austeridad republicana. ¿Tú le crees a Andrés?

¡Ta’ canijo!
Uno de los mejores análisis que he leído sobre el problema de la gasolina es el de la senadora panista Xóchitl Gálvez. La hidalguense dijo que cerrar los ductos para acabar con el huachicoleo, como lo hizo el Gobierno federal, es tan absurdo como querer quitar a todos los demás equipos de la Liga MX para que el Cruz Azul sea campeón. Y no es por nada, pero tiene razón, aunque creo que será más fácil acabar con el robo de combustibles que ver campeón a los cementeros.

El futuro ya llegó
Como cada año, en estos días se lleva a cabo en Las Vegas la mayor exposición de electrónica y tecnología del mundo: la CES. Ahí es donde los grandes fabricantes y los pequeños inventores van a presentar y presumir sus nuevos juguetes. Y uno de los aparatos que más ha llamado la atención es el primer teléfono plegable. Como si fuera de papel, este celular puede enrollarse o doblarse, sin romperse, y seguir funcionando. Me urge que llegue al mercado esa maravilla, porque en cuanto lo empiecen a vender, le voy a regalar uno a varios de mis conocidos para que, cuando estemos en la mesa y ellos se pongan a ver el celular en lugar de estar platicando, lo puedan hacer rollito.

Dinero, dinero...
Uno de los hombres más ricos del mundo, Jeff Bezos, anunció ayer que se divorcia. Se trata del dueño de la empresa Amazon, que empezó vendiendo libros por correo y hoy controla buena parte del comercio mundial. La separación de su esposa MacKenzie le va a costar al empresario la mitad de su fortuna, es decir, unos 65 mil millones de dólares. No entiendo por qué dicen que el dinero no es la felicidad, te apuesto lo que quieras a que la señora va a estar feliz con toooda esa lana. Y él sin ella, ¡también!

¡Nos vemos el domingo!
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