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Germán Martínez Cázares
Germán Martínez Cázares
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29 Abril 2013 03:00:50
Madero, aguanta
Sinceramente unos “mapaches electorales” -pululan en todos los partidos políticos- atrapados con las manos en la masa no deben poner en riesgo las reformas sustantivas, acordadas en el “Pacto por México” e impulsadas siempre por el PAN. La trama de esos delincuentes, descubiertos cuando planeaban endosar los beneficios económicos de Sedesol al PRI, debe acabar ejemplarmente en los juzgados o en la cárcel; pero las reformas electoral, energética y fiscal deben votarse en el Congreso. La fechoría no puede triunfar sobre la política.

Sin embargo, el “affaire veracruzano” arrojó sorpresas; por ejemplo, exhibió al presidente Peña y su “cultura del aguante”, e hipotecó la natural cultura de responsabilidad democrática de todo servidor público.

La receta de “aguantar” no sólo ha sido para la secretaria Robles. También el gobernador Ángel Aguirre debe “aguantar” el desgobierno de Guerrero. La Policía Federal, “aguantar” el desalojo de unos vagos apoderados de la Rectoría de la UNAM. Michoacán debió “aguantar” el diagnóstico de un gobernador enfermo y, ahora, a un gobierno convaleciente sumido en la violencia; total, el gobierno ya avisó: todos debemos “aguantar” un año los resultados de su lucha contra el crimen. Hasta los capitalinos más necesitados deben “aguantar” a que se pongan de acuerdo las tribus perredistas en cómo repartir el dinero para que pueda aterrizar la Sedesol. “Aguantar y no preocuparse” parece la consigna del sexenio, mientras se multiplican los desafíos al gobierno federal.

Pero el equívoco de Peña no puede nublar otra lección importantísima. Quizá las más necesaria de apreciar: los funcionarios de Sedesol y del gobierno de Veracruz escenificaron esa triste tarea carroñera exhibida por la política mexicana: repartir gasto social a las personas más pobres del país a cambio de apoyo electoral. La perniciosa adicción partidista al gasto social.

Al PAN le urge salir de esa historia de buitres al acecho de los más débiles y reconocer, de una vez por todas, que la manera clientelar de atender a la pobreza con dádivas ni es panista ni libera a los ciudadanos de la marginación; ni mucho menos le garantiza la victoria electoral.

Cuando el PAN busca armar una “estructura” electoral fracasa; nunca la completa, divide y encona a sus militantes en clientelas con dueño, gasta dinero en mercenarios de dudosa lealtad, y abandona a una clase media que cree en la sociedad libre de tutelas estatales, subsidios populistas y ayudas esclavizantes. El PAN agigantó el Estado-providencia, en el año 2000 el gasto social, según datos publicados en Reforma, fue de 519 mil millones de pesos; en 2012 fue de un billón 661 mil millones de pesos. ¿Resultado? Una duda del número de mexicanos liberados de la pobreza; y una certeza: el PAN está fuera de Los Pinos.

Esa clase media está sedienta de defensores, espera reformas liberadoras del potencial individual, incentivos a la empresa privada, estímulos al mérito personal, educación sin pillos, infraestructura suficiente, etcétera. Esos ciudadanos no creen el cuento de hadas de que la mera redistribución de rentas igualará a los mexicanos, no esperan a que toque su puerta un paternal representante de Sedesol, ni se identifican en esa rebatinga de los tres partidos políticos por los programas sociales.

El PAN debería, en lugar de abandonar, renegociar el “Pacto por México”. Acortar los plazos para la nueva reforma electoral, con ánimo de restituir la libertad a la política en radio y televisión, e impedir esos vergonzosos festines de dinero público a cambio de votos. Motivos para romper el Pacto sobrarán. El PRI parece aplicarse en darlos. Pero el PAN no debe perder de vista sus demandas, debe sacar la reforma para permitir la inversión privada en Pemex, y la fiscal para dinamizar la economía, eso ampliará la clase media, motora de los triunfos panistas.

Por eso, como dijera Peña: “Madero, no te preocupes, aguanta”. Saca esas reformas. “Quienes te critican sólo les importa las elecciones...” ¡y las del PAN! ¡sólo las internas! ¡las que renovarán el Comité Nacional!
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