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Ricardo Torres
Ricardo Torres
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02 Agosto 2019 03:13:00
Magistraturas vacías
El río está revuelto: así las cosas al interior del Tribunal Superior de Justicia del Poder Judicial del Estado de Coahuila, y lo anterior no ocurre por la disparidad de criterios que defienden los magistrados que la integran, al momento de resolver sobre alguna controversia legal, puesto que esto es lo último que pudiera suceder en nuestro máximo tribunal, dado a que algunos de los magistrados ni siquiera han de entender qué diablos hacen ocupando una magistratura.

La confusión a la que me refiero es la ocasionada por las inminentes separaciones voluntarias de algunos de sus magistrados, las cuales van desde la misma Presidenta del Tribunal, que en días pasados confirmó que el Consejo de la Judicatura anticipará su jubilación y que dejará el cargo este año a pesar de que debía ostentarlo hasta diciembre del 2020.

Aunque la titular no dio fecha precisa en la cual se separaría del cargo como representante del Poder Judicial en el estado, a pregunta expresa sobre su anticipada salida aclaró: “hay la posibilidad porque es un hecho que esto pueda ser real”.

A lo anterior debemos sumarle que este 31 de julio pasado concluyó sus labores como magistrado del mismo Tribunal Superior de Justicia de Coahuila el dr. Jesús Gerardo Sotomayor Garza, quien después de 34 años de carrera judicial, primero como actuario, luego como defensor de oficio, juez mixto de primera Instancia, magistrado del Tribunal Unitario y por último, magistrado en el Tribunal Superior de la Sala Regional en La Laguna, decidió retirarse.

Entones y por desgracia, otra vez en nuestro Tribunal habrá magistraturas vacantes, las que deben ser cubiertas de manera inmediata, y digo por desgracia, dado que las últimas asignaciones no han sido de lo más acertadas. Para quien dude de mi aseveración debo recordarle que fue en diciembre pasado cuando se eligieron tres magistrados numerarios para este TSJE, quienes no tenían mayor virtud que la de ser miembros destacados del PRI y del PAN, situación que les valió para lograr la validación de su nombramiento por parte del Congreso del Estado, en un puesto que desconocían, pero que desempeñarán por un plazo de 15 años.

Y es que pareciera increíble que a pesar de que el Tribunal Superior de Justicia tiene más de 90 jueces en funciones, los mismos ni siquiera fueron considerados en la terna de posibles aspirantes a estos cargos, lo anterior a pesar de que en el último párrafo del Artículo 138 de nuestra Constitución local se ordena que los nombramientos de los magistrados del Tribunal Superior de Justicia deberán recaer preferentemente entre aquellas personas que hayan servido con eficiencia, capacidad y probidad en la impartición de justicia o que se hayan distinguido por su honorabilidad, competencia y antecedentes profesionales en el ejercicio de la actividad jurídica, requisito que a todas luces estos últimos ni por accidente pueden allanar, lo que sin duda ha traído como consecuencia el peor periodo en la administración de justicia de nuestro estado.

Esperemos, entonces, que en adelante, ahora sí se tomen en cuenta a los aspirantes que cumplan con los requisitos que la misma ley establece y que lo es que quien intente ocupar una magistratura por lo menos sepa en qué consiste la actividad judicial y no por una mera prebenda por su labor política al interior de su partido.
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