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Macario Schettino
Macario Schettino
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Doctor en Administración, candidato a doctor en Historia. Es profesor en la división de Humanidades y Ciencias Sociales del Tecnológico de Monterrey. Ha publicado 15 libros, el más reciente: "Cien años de Confusión. México en el siglo XX", con Taurus. Su columna consiste en análisis sencillos de fenómenos económicos y financieros.

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21 Octubre 2010 03:19:42
Más de la clase media
La esencia del pequeño, pero muy ilustrativo trabajo de De la Calle y Rubio es que hoy en México tenemos una clase media que, si hacemos caso a lo que la gente misma piensa, alcanza 80% de la población. Para no quedarnos sólo con lo que nos dicen estos autores, comparamos el martes su información con trabajos más cuantitativos, publicados por el PNUD, y concluíamos que la medición de quién es clasemediero y quién no depende, obviamente, de la definición de este término, que no es nada claro. Usando sólo el ingreso de las personas, las mediciones de la clase media pueden ir de poco más de 30% a poco más de 60% de los mexicanos. En cualquier caso, también estos estudios del PNUD indican que ha habido un crecimiento notable en la clase media en México de inicios de los 90 en adelante.

Más a favor de este crecimiento en la clase media lo aporta el trabajo de Gerardo Esquivel publicado en el volumen Declining Inequality in Latin America: A Decade of Progress? editado por Luis Felipe López Calva y Nora Lustig y publicado por la Brookings Institution. En el capítulo dedicado a México, que escribe Esquivel, la conclusión es bastante sólida: la desigualdad en México se ha reducido de mediados de los 90 en adelante. Las razones: una mejora en la relación salarial entre trabajadores calificados y no calificados, sumada a un incremento notorio en transferencias: remesas, Procampo y Oportunidades.

Es decir, los argumentos de De la Calle y Rubio soportan perfectamente el análisis metódico y cuantitativo. La evidencia dura económica indica que efectivamente hay un incremento en la clase media durante las últimas dos décadas, y en donde hay controversia es en la cantidad de personas que podemos calificar como clasemedieros, nada más. Uno podría decir que ése es el centro de la discusión, pero no es así. El centro del análisis de De la Calle y Rubio es que hoy vivimos en un país diferente, mucho más de clase media que en cualquier época anterior. Y eso, precisamente, es lo mismo que concluyen los trabajos más técnicos que hemos analizado.

Pero De la Calle y Rubio presentan mucho más información que el puro dinero, porque ser de clase media no es un asunto financiero, sino de consumo, que no es lo mismo. Si alguien se considera de clase media, actuará muy diferente de si se ubica a sí mismo en otro grupo social. La clase media, me parece, es más un asunto aspiracional, que implica un patrón de consumo muy diferente al de otros grupos sociales. Y esto incluye las ofertas políticas que los clasemedieros van a comprar.

El cambio en el consumo es brutal, lo decíamos el martes: ahora 80% de la población vive en casa propia, gracias en parte a que hoy tenemos más de 20 veces más créditos hipotecarios que en los 70. Y las casas en que vivimos los mexicanos son mucho mayores. Hoy 52% de la población vive en casas de 3 o más habitaciones; en 1960 esa proporción no llegaba a 20%. En otras palabras, la mitad de los mexicanos que nacieron en una casa de uno o dos cuartos tiene hoy una casa mayor para su familia. ¿Hay o no avance?

Y las viviendas no sólo han mejorado en tamaño, sino en calidad de vida. De 1970 a la fecha, las casas con drenaje han pasado del 32 al 86%; con agua corriente, de 59 a 93%, y con electricidad, de 42 a 98%.

Hoy hay cinco veces más autos en circulación que a inicios de los 80. Y esto nos ha complicado la vida con la importación de gasolina, por cierto, y con el tráfico, pero el cambio es también muy importante. En 1980 había un auto por cada 17 habitantes, hoy hay uno por cada cinco.

En nada más 15 años, la superficie de ventas en las tiendas ha pasado de 4.7 a 17.4 metros cuadrados por habitante, y las tiendas departamentales han crecido 44% en los últimos diez años. Con todo y crisis, hay más espacio para el comercio, pero también para el entretenimiento, que ha pasado de 218 establecimientos de espectáculos públicos en 1991 a 735 en 2007: se multiplicaron por más de tres veces en tres lustros.

Y en telecomunicaciones y cómputo, el cambio ha sido mucho mayor, evidentemente. Hace veinte años había 7 líneas telefónicas por cada cien habitantes, hoy hay 92. Las computadoras con acceso a Internet han pasado de 3 a 6 en menos de diez años; la televisión de paga ha crecido tres veces en menos de 15 años.

Como le busque uno, no hay salida: México tiene hoy muchas más personas en clase media, como la quiera uno definir, que en cualquier época pasada. Si les pregunta uno a ellos, 4 de cada 5 dirán que son clase media. Si les pregunta a los economistas, dirán que sólo 2, tal vez 3, deberían clasificarse ahí. En cualquier caso, esa clase media era mucho menor hace 20 años, y todavía mucho menor hace 40. Pero, como lo hemos comentado en otros espacios, buena parte de los políticos y los opinadores no se han dado cuenta de ese cambio, y creen que el país sigue siendo el mismo de los años 70 o tal vez de los 80.

Pues resulta que no, que ni siquiera somos parecidos al México que entró al TLC. Y para todos los que insisten en los graves costos de ese acuerdo, ahí están los datos que indican exactamente todo lo contrario: México ganó muchísimo con el TLC, empezando por una clase media mucho mayor.

El que no entienda lo que Luis De la Calle y Luis Rubio explican en “Clasemediero”, se llamará a sorpresa con los cambios que viviremos los próximos dos años. Así que más vale ir leyendo…

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