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Joel Almaguer
Joel Almaguer
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Inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Coahuila, donde tuvo como maestros a Gerardo Monjarás y en sus últimos años al reconocido pianista regiomontano Gerardo González. Ha desarrollado su actividad musical como pianista en danza y como acompañante de cantantes principalmente. Ha participado en musicales como pianista. Imparte diplomados en historia de la música para la UAdeC. El año pasado vivió en Francia donde tuvo oportunidad de compartir su talento musical. Música Sobre Ruedas es un proyecto que ha desarrollado para compartir música en espacios públicos. Actualmente también es miembro de la Orquesta Filarmónica del Desierto donde participa activamente en el Coro Filarmónico. [email protected]

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27 Enero 2019 03:47:00
Memorias de un concierto
El tráfico de la Ciudad de México no pocas veces me mete en estados de ansiedad. Sobre todo si se trata de llegar a un destino a una hora en específico. Los que me conocen saben que soy puntual y en lo personal creo que hasta cierto grado patológico hay en ello. Ni un minuto más o menos. Justo a la hora marcada me gusta llegar o iniciar algo que tengo agendado. Así que estar en medio del tráfico me llenaba de ansiedad, aunque el mapa en el teléfono del conductor me avisara que teníamos tiempo suficiente para llegar al auditorio BlackBerry.

Luego de un trayecto que se antojaba eterno, por fin llegamos y entramos al lugar. Veinte minutos antes del concierto se nos avisa que este se retrasará una hora porque un piano aún no está instalado. La expectativa aumenta y deseosos de que podamos entrar a sala, tomamos un trago en la recepción.

La gente que asiste tiene unas características muy diferentes de lo que podría esperarse de un concierto clásico. Pero obviamente este es otro concierto y otra música que si bien, entra dentro de la categoría de música de concierto, tiene cualidades más populares y de alcances diferentes. La música electrónica se mezcla con armonías suaves y atmósferas oníricas y llenas de tranquilidad ejecutadas por un cuarteto de cuerdas, algunos pianos y sintetizadores, modificadores de ondas y unas percusiones.

Por fin, a las nueve de la noche, se abren las puertas del auditorio y tomamos nuestros lugares. Otra particularidad que no me esperaba, la gente entra con bebidas en la mano y comida. Me pongo nervioso de que este concierto se convierta en una experiencia ruidosa por parte del público que gusta de comer mientras uno de los grandes compositores de nuestro siglo da lo mejor de sí en el escenario. Pero no dejo que esto me perturbe.

Ólafur sale a escenario y la gente irrumpe en aplausos mientras el compositor, con una calma monástica, saluda con el signo de la paz y la cabeza inclinada. Ya es música desde el inicio. Las luces están diseñadas para participar en momentos específicos junto algunos ritmos o cambios de temas que es una placer mirar cómo todo se conjunta para brindarnos una experiencia inolvidable.

Sin duda las palabras me faltan y el espacio también, para expresar la emoción y deleite que este concierto ha sido para mí.

Ahora me queda la memoria y su discografía en spotify para seguir nutriendo mis memorias de buenos momentos que se vuelven una caricia al recuerdo.
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