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Germán Martínez Cázares
Germán Martínez Cázares
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02 Septiembre 2008 04:05:00
Mes patrio
Sin Gilberto Rincón Gallardo, sin la ceremonia presidencialista del informe de gobierno ante el Congreso, con la sociedad en la calle y los delincuentes engallados, así inició el llamado mes de la patria.

La agenda política estará cruzada por la discusión presupuestaria, la reforma a Petróleos Mexicanos y la construcción de nuevas leyes para combatir a la delincuencia.

Solamente la presentación de la iniciativa de reforma a Pemex por parte del PRD, junto a la promovida hace unos días por el PRI, demuestra con rotunda claridad la necesidad de transformar Pemex. Todos los partidos políticos quieren un cambio en Pemex. Luego entonces, tiene razón y estaba justificadísima la iniciativa del presidente Calderón buscando fortalecer, transparentar y hacer más competitivo el desempeño de nuestra compañía petrolera.

El presupuesto del año entrante es fundamental en un momento de desafío al crecimiento económico del país. Todos los rubros deben ser aprovechados para paliar los efectos de altos precios y parálisis del crecimiento mundial.

Al mismo tiempo, es necesario revisar la rendición de cuentas de los gobiernos locales. La transparencia y los mecanismos de fiscalización no son los mismos y no tienen el mismo nivel de eficiencia entre la Federación y las entidades de la República. A nivel federal, es posible conocer los gastos personales del Presidente. La pregunta es: ¿conocemos todos los gastos de Ulises Ruiz o Fidel Herrera?

Pero la tarea legislativa no estará completa si no se abordan con rapidez y eficazmente las reformas que reclama la sociedad a los aparatos de procuración e impartición de justicia.

A la delincuencia no le bastó la amenaza a la tranquilidad de las calles, sino que ahora parece avisar al Estado —con mantas inquietantes por todo el territorio nacional— de que la lucha será feroz.

La delincuencia tiene abiertos un reto y una provocación a la sociedad, es decir, al Estado mexicano. Por eso la sociedad ha salido a protestar a las calles del país.

Frente a esa tarea pendiente, la izquierda mexicana radical, disfrazada de ave de mal agüero e inflamando el pecho de patriotismo septembrino, afina su discurso seudonacionalista para evitar cualquier reforma y alzarse sobre las ruinas del gobierno federal.

No quieren reformas ni trabajo parlamentario y, aunque no lo digan abiertamente, apuestan al triunfo de los criminales frente al Estado. Son capaces de soñar, con mezquindad, al gobierno arrodillado frente al narcotráfico.

Traen, ahora, los que ayer buscaron un presidente interino, la versión de que la transición fracasó, con el argumento “poderosísimo” de que una transición sin Muñoz Ledo en el gobierno no es transición.

Van a poner toda la carne en el asador durante el mes patrio. Ya no tienen otro mes. En su partido están a punto de derrotarlos política y jurídicamente. El proceso electoral venidero empieza en octubre. En las encuestas caen estrepitosamente, y el jefe de Gobierno del DF tiene lista la brocha para pintar su raya, salvar su imagen y levantar, autónomamente, su anunciada candidatura.

Las fiestas septembrinas son su fecha fatal. Ya no tienen horizonte después. Ni siquiera el próximo 2 de octubre, porque en 1968 muchos estaban en el PRI.

La ceremonia del “grito legítimo” y paralelo, convocado por López Obrador, será ese canto del cisne de su movimiento. Un berrinche final. Ese eructo terminal de una borrachera que dilapidó la honestidad valiente en la que muchos creyeron y confiaron.

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¿Obama o McCain? De preferencia el que no juegue con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Presidente nacional del PAN
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