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Norma Alvarado
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Lic. Norma V. Alvarado Martínez / [email protected] / Twitter: @NORMAVALVARADO / Facebook: Norma Alvarado. / Estudio Ciencias de la Comunicacion, es catedratica en la Universidad Autonoma del Noreste y en la Universidad Vizcaya de las Americas.

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28 Abril 2019 04:00:00
¡Mexicanidad!
Ser mexicano es sinónimo de apatía y soledad. No existen mejores palabras para describirnos. La ley del cangrejo es como se refiere normalmente: Un mexicano estira hacia abajo a otro mexicano. En la política, en lo social, en todos los ámbitos, siempre ha sido así. Los altos mandos ven hacia abajo y no hacen nada. Los de abajo se miran el uno al otro y tampoco hacen nada. Es como si viviéramos en una escalera sin fin. Si esto es bueno o malo, no lo sé. Pero ciertamente esta es una de las características que nos definen como país.

Entonces mi pregunta es, ¿será acaso que esto solo es una condición del mexicano o una naturaleza del humano? Entre los animales, el sobrevivir es todo. Claro que pueden vivir en manadas, pero cuando el momento decisivo de sobrevivir llega, cada uno está por su lado: Es matar o ser aniquilado: Las madres abandonan a sus hijos, los hermanos se matan entre sí, los amigos no existen: Matas o te matan. Creo que esto es muy similar en el humano y muy común en nuestra sociedad. Siempre queremos estar mejor que el otro sin importar las consecuencias.

Tal vez por esta razón es por lo que vemos a la cooperación como algo tan valioso. Es como cuando, después del terrible terremoto, las televisoras tenían los ojos puestos en la Ciudad de México. Era un momento de dejar atrás nuestra soledad y de ayudar. Era un fenómeno nunca visto: Un mexicano ayudando a otro mexicano. Fue hermoso, tal vez una de las cosas más bellas que uno puede ver en esta sociedad solitaria. Inclusive se solicitó que dejaran de viajar hacia allá, pues la ayuda era demasiada. ¿En qué otro rincón del mundo se observa esto? En ningún otro más que en el país más solo. Lamentablemente, lo que pasó después fue un retroceso. Dimos ese pasito tan necesario y nos volvimos a jalar. Volvimos a nuestras raíces divididas.

El norte contra el sur, el sur contra el centro, el este y oeste dividido, y el centro contra todo lo demás. Es nuestro estado natural, y tal vez sea el de todo humano. Entonces como mexicanos nos convertimos en espejos de la humanidad. Somos soledad, pero también unión, felicidad, pero también tristeza, luz y oscuridad, somos un sinfín de antítesis que no tienen sentido. Es paradójico, somos paradójicos. Y como sociedad, esto es lo que nos hace únicos.

Existe un hilo que nos une: Nuestra Bandera: verde esperanza, blanco unidad, y rojo pasión. Independientemente de tu pensar, no se puede negar que somos y siempre seremos mexicanos, porque vivimos en esta tierra, comemos de ella, y por consecuente somos parte de ella. Estamos unidos por la soledad. Y si no es nuestra naturaleza, cambiémosla. Entreguemos todo lo que somos para ser mejores.

***En esta ocasión, mi hijo Guillermo Ramírez Alvarado, escribió lo antes expuesto, gracias por leerlo… ¡Abrazote de oso!


¡Mexicanidad!


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