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Fausto Fernández Ponte
Fausto Fernández Ponte
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Don fausto fernández ponte es poseedor de un impresionante y sólido currículum: 50 años de periodista profesional. Su opinión y columnas periodísticas son respetadas en ese ámbito, por el prestigio que a pulso se ha ganado, es considerado una autoridad en su campo. Además de corresponsal de guerra, ha entrevistado a jefes de estado y de gobierno de la talla de Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon, Indira Gandhi y William Clinton.

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04 Enero 2010 04:00:51
Mexicanos del año I
Esas manifestaciones han sido acentuadamente pacíficas y legales

“El cambio que todos de4seamos debe convertirse en el cambio que todos hagamos. Actuemos, pues. La misma ley vigente lo hace posible”: Protasio Coátl. La cita de don Protasio, centenario patriarca del Ateneo de Cosoleacaque, identifica cada año a aquellos connacionales cuya actuación pública moral y ética es socialmente ejemplar y, ergo, emulativa, antójase atinente a todos.

Ese aforismo condensa el criterio axial de los miembros del Consejo Ejecutivo del Ateneo para discernir la identificación de aquellos ciudadanos (as) de México que durante el año contribuyeron, con su ejemplo, al desarrollo de la conciencia nacional.

Por conciencia nacional entiéndase, desde luego, la conciencia colectiva, conformada por la inmensa mayoría de los hombres y las mujeres de nuestro país y que se traduce en un registro de la realidad tan fiel y vero que inspira a la acción para mejorarla.

Bajo ese criterio, el Ateneo identificó y señaló destacadamente a Luis Lopez Llera, Rosario Ibarra, Martín Esparza, Bárbara Zamora, Gloria Arenas, y a Andrés Manuel López Obrador, por sus exhortos a una revolución de las conciencias.

En la entrega anterior se describieron los perfiles, las conductas públicas y las contribuciones al desarrollo de la conciencia colectiva del señor López Llera, la señora Ibarra y don Andrés Manuel. Quedaron pendientes los otros tres.

El señor Esparza es el secretario general del Sindicato Mexicano de Electricistas; éste, sábese, fue caducado por fiat extremo del Presidente de Facto de México, Felipe Calderón, al decretar la “extinción” de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

Al identificar el Ateneo al señor Esparza como ejemplo y émulo, se subrayan la actuación pública, no privada, de éste líder sindical y sus compañeros en el comité ejecutivo de dicho ente a favor de realizar acciones reivindicatorias dentro de la ley. Esas acciones se han traducido, en consecuencia, en espectaculares movilizaciones de masas, lo que es, en sí mismo, evidencia de su enorme alcance emulador en muchos mexicanos (as). Esas manifestaciones han sido acentuadamente pacíficas y legales.

Simultáneamente a las movilizaciones sociales, don Martín y sus seguidores han concebido y aplicado tácticas recursivas -que la ley no prohíbe- orientadas a ejercer presión popular sobre el poder político panista del Estado mexicano.

Esas tácticas son las de convocar y promover dentro de los límites de la legalidad huelgas de pagos por consumo de electricidad, marchas masivas de desempleados, etc. Es obvio que esa conducta pública ha impactado en amplios sectores de la sociedad.

Para lograr ese impacto, el uso recursivo de medios difusores alternativos ha neutralizado el efecto del cerco mediático impuesto por el poder político panista al activismo reivindicador del citado dirigente y el sindicato que encabeza.

La actuación pública de los dirigentes abanderados por el señor Esparza ha trascendido el ámbito propiamente gremial y accedido a un estadio societal. Su conducta mueve a emulación no sólo a sindicalistas, sino también al proletariado.

Esta lucha, por ahora con visos sociales, se traducirá inexorablemente en lucha política conforme trasciende los confines sindicales y se extiende a los de la sociedad. Ya no se trata sólo de revertir el decreto extintorio de la LyFC, sino más allá.

El sentir de los miembros del Consejo Ejecutivo del Ateneo fue, al identificar al señor Esparza como uno de los mexicanos (as) del año, que su conducta pública de lucha gremial ha tenido un insoslayable efecto de catálisis en otros estratos sociales.

Prendió, pues, emulativamente esa conducta pública. Los nueve ancianos del Consejo Ejecutivo del Ateneo consideraron que ese comportamiento reivindicador es un hecho de ejemplaridad que no sólo debe imitarse, sino que ya se está imitando.

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