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Miguel Badillo
Miguel Badillo
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07 Junio 2010 03:00:48
México, laboratorio de drogas de EU
La banca en México no cuenta con un organismo equivalente a la OFAC
Cada acción o medida que asume la banca que opera en el país, está perfectamente calculada y en línea con las demandas de Washington. El pasado 24 de mayo las autoridades de la Secretaría de Hacienda y del Banco de México admitieron que estaba planeanda una nueva regulación para el mercado de venta y compra de dólares. Aseguraron que no se afectaría la paridad cambiaria y, aún más, que formaba parte de las medidas precautorias para frenar el ingreso de dinero sucio a los circuitos financieros del país.

Antes, no obstante, la banca había filtrado que “de forma voluntaria” restringiría el cambio de moneda en sus ventanillas y que no aceptaría transacciones mayores a 10 mil dólares. Así, será esta semana cuando se den a conocer los detalles sobre esta regulación que estuvo pensada desde las oficinas del Gobierno estadounidense.

Fue la liberación de un reporte que se elaboró de manera conjunta entre los gobiernos de los dos países, en el que se ubica a México en una zona de alerta respecto a sus avances en el combate al lavado de dinero y esto motivó una temprana autorregulación de la banca y a su posterior regulación.

Para la banca en México su “temprana” reacción para negarse a seguir cambiando dólares por pesos en sus ventanillas le valió que las autoridades estadounidenses aseguraran en dichos reportes, liberados hace apenas unos días, que han sido diligentes en hacer cumplir las leyes vigentes contra el lavado de capitales.

Los reportes elaborados en Washington mencionan los nombres de HSBC, BBVA, Bancomer y Banamex, instituciones que han dejado de aceptar depósitos en efectivo en ciudades altamente vulnerables al fenómeno del narcotráfico, tales como Jalisco, Michoacán, Guerrero y Sinaloa. Sin embargo, esta decisión no se ha hecho pública aunque ya está siendo aplicada.

Pero la banca en México no ha podido ir más allá –dicen los estadounidenses– porque no cuenta con un organismo equivalente a la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC). De esta forma, también sin decirlo, la banca extranjera ha tomado decisiones sobre sus clientes sospechosos en México, al utilizar información generada por el Gobierno de Estados Unidos.

Por ahora, el “Estudio bilateral de recursos de procedencia ilícita México-Estados Unidos” ofrece un detallado reporte de la operación de las llamadas organizaciones criminales trasnacionales.

El fortalecimiento de los grupos de narcotraficantes en México, dice el Gobierno estadounidense en su análisis sobre la procedencia de bienes ilícitos, se presentó a partir de la persecución de las organizaciones colombianas.

Entre la década de los 80 y 90 se fracturaron las rutas de transportación a través del Caribe, entonces catalogada como la ruta de menor costo. Fue entonces cuando se inauguró la siguiente ruta a través de México, sus carreteras y aguas: en 1991 el 50% de la cocaína venía desde México y en 2004 aumentó al 90%. México se convirtió entonces en el Fedex de la cocaína, asegura el reporte en alusión a la principal empresa de mensajería.

Los principales beneficiarios de los ingresos ilícitos resultado de la venta de drogas en Estados Unidos son las organizaciones criminales transnacionales, producto del contrabando de narcóticos, armas y hasta personas en la frontera sur de ese país.

Por ello, en respuesta al incremento y sofisticación de sus operaciones, el Gobierno de Estados Unidos dice que está incrementando la cooperación bilateral entre ambos países para frenar el flujo de recursos. Antes, sin embargo, se ocupó de desentrañar el esquema de operación de las organizaciones criminales transancionales (OCT) mexicanas.

La cadena de suministro a granel de efectivo de los narcotraficantes se basa en un sistema en donde todas las órdenes provienen de las cabezas de las OCT en México. Esto es relevante por varias razones: en primer lugar, revela la importancia de la comunicación en toda la cadena de suministro para regular el flujo de caja a granel (de dólares); en segundo se establece que el mando mexicano tienen la mayor influencia en la organización para proteger sus intereses y controlar el flujo de mercancía y efectivo.

Las organizaciones criminales han buscado otros esquemas, pero es un hecho, como lo confirman los estadounidenses, que la mayor parte del dinero resultado de operaciones de compra y venta de drogas se transporta a granel entre la frontera de México y Estados Unidos. A partir de esta conclusión se ubica la importancia de frenar en México el cambio de dólares por pesos.

También se ha puesto en marcha la contratación de personas para mover dólares de manera física o contratar transferencias electrónicas como las que ofrece Western Union. De hecho, en febrero de 2010, las procuradurías de Arizona, California, Nuevo México y Texas anunciaron investigaciones sobre transacciones por más de 94 millones de dólares con Western Union.

El Gobierno de Washington ha establecido toda una estrategia de regulación en México del dinero sucio producto del tráfico de drogas y parte de su plan es blindar la frontera con nuestro país y seguir utilizando nuestro territorio como un laboratorio para mantener ocupado al crimen organizado y quedarse ellos con las ganancias de dinero que les significa tener el mercado de consumo de drogas más grande del mundo. En esto el gobierno de Felipe Calderón está de acuerdo y sumiso a lo que le dicte Washington.
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