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Cholyn Garza
Cholyn Garza
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Cholyn Garza nació en Veracruz. Radica en Piedras Negras, Coahuila desde 1961. Es licenciada en Desarrollo Humano y Diplomada en Derechos Humanos. Se inició profesionalmente en el periodismo en 1995 en el Periódico Zócalo de Piedras Negras. Le preocupa la problemática social y le apasionan los temás políticos.

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13 Julio 2019 04:00:00
México tiene rumbo
Quienes amamos a México deseamos de todo corazón que a nuestro país le vaya bien, porque eso significa que a todos nos irá bien.

De sobra sabemos que si hubo un cambio de gobierno, de partido, de personas, no fue precisamente por un voto razonado como hubiera sido lo ideal; sino por el hartazgo de los ciudadanos hacia individuos que se enriquecieron sin ningún pudor a la sombra del poder.

Las pasadas elecciones sirvieron para dar el voto de castigo a los partidos que gobernaron al país y que se consideraba no habían dado resultados. Más que el convencimiento de los ciudadanos fue la polarización que el entonces candidato -hoy presidente- hizo durante su campaña.

Promesas de campaña que no se cumplen; promesas que no son más que catálogo de buenos deseos, de mentiras, descalificaciones y tantos ofrecimientos que acaban por convencer a quienes creen o desean creer en una oferta política que en apariencia vendría a acabar con la corrupción, principalmente.

No hay duda de que cuando la soberbia y la ignorancia se juntan hay que ponerse a rezar.

La ignorancia o desconocimiento se puede corregir si se desea, porque nadie nace sabiendo. El problema es cuando el soberbio no acepta que su actuación no es correcta; que el poder no es para destruir sino para construir.

Un individuo que no acepta la opinión de otros, expertos en algo importante, con conocimientos reales y prefiere imponer su “ley” a como dé lugar, además de necio es un pobre soberbio o un deprimente acomplejado.

Lamentable pero cierto. Desde que inició el nuevo gobierno no hemos dejado de escuchar la misma canción: “Los que se fueron nos dejaron un cochinero”; es decir, todo lo que se hizo en el pasado estuvo mal. Escuchar un día sí y otro también lanzar señalamientos en contra de instituciones, de personas y observar la actuación de no pocos representantes en los congresos o en dependencias, da tristeza y pavor. Llegaron “levantadedos”, inexpertos, sin conocimientos y algo peor aún, con grandes resentimientos en su mayoría.

Escuchar quejarse a los “nuevos” en el poder y culpar de todo a los que se fueron, difamarlos, “enlodar” su actuación, deja mucho que desear y me hace recordar un acertado pensamiento de Angela Merkel, Física y Política alemana, Canciller de Alemania desde 2005, que dice: “Los presidentes no heredan problemas. Se supone que los conocen de antemano, por eso se hacen elegir para gobernar, con el propósito de corregir dichos problemas. Culpar a los predecesores es una salida fácil y mediocre”.

Y las frases se repiten por aquellos que reciben la consigna y la siguen al pie de la letra para tratar de destruir un trabajo y personas que entregaron su esfuerzo. No se detienen a reflexionar quienes hoy reniegan de un partido político al que un día pertenecieron y se beneficiaron -con creces-, son corresponsables de aquello que hoy, bajo otra bandera, se atreven a criticar. Seguramente abandonaron las filas de su organismo político porque no se les dio lo que pedían.

¿Creerán que cobijándose en otros colores partidistas van a ser mejores? La verdad yo no lo creo.

Son siete meses del gobierno de Andrés Manuel López Obrador y la verdad no hay claridad en las acciones. Estamos conscientes que gobernar no es fácil, para nadie, pero eso no justifica las barbaridades que está cometiendo por su obsesión de acabar con ciertos grupos de poder. ¿Realmente tocará a los intocables? Porque los ricos seguirán siendo ricos, los pobres, pobres serán; la clase media es la realmente la sufrida, que siempre ha sido golpeada en sus finanzas y no es justo.

La renuncia de Carlos Urzúa, Secretario de Hacienda, da una pequeña muestra de lo que debe estar sucediendo en el gabinete: Imposiciones y conflictos de intereses. O sea, más de lo mismo. No creo que lo haya dicho solo porque sí, sino porque el exsecretario de Hacienda sabe perfectamente lo que ocurre. Obviamente es algo que ni el presidente ni los involucrados, menos aún quienes le siguen van a aceptar, por lo que resulta más fácil la crítica a quien decide dejar el cargo.

En estos meses de gobierno hemos escuchado descalificaciones a todo lo que no sea del agrado del presidente López Obrador. Y las seguiremos escuchando porque los individuos no cambian de la noche a la mañana; la testarudez, lo va a acompañar siempre.

México, nuestro amado México, tiene rumbo ¡Por supuesto que sí! Porque fue construido con el esfuerzo, con el sacrificio de todos los mexicanos. Instituciones sólidas que permitieron que el país se fortaleciera y creciera. Por lo tanto, no todo en el pasado fue malo. Hay que tener presente que no son las instituciones las que fallan, sino quienes las dirigen o gobiernan.

Nuestro país nos abraza a todos sus hijos, sin motes, sin distinciones. ¡Ya basta! de confrontarnos, de poner calificativos, no somos ni “Fifis” ni “chairos” Nacimos en México por lo tanto, somos orgullosamente mexicanos y tenemos un deber muy grande con esta tierra que mucho nos ha dado.

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