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Vicente Bello
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23 Abril 2019 04:00:00
Minatitlán de los horrores
El asesinato horrendo de 13 personas –entre los cuales hay que incluir a un bebé- el pasado viernes en Minatitlán, Veracruz, debe ser objeto de revisión política en las sesiones ordinarias de hoy, en el Congreso de la Unión.

Sería inaudito que tanto los diputados como los senadores pasasen por alto ese acontecimiento brutal, cargado de un salvajismo sin nombre, en que murieron asesinados hombres, mujeres y niños a manos de sicarios que en más de un diario describen como verdaderos “demonios” desprovistos de todo vestigio de humanidad.

Desde que comenzó el actual gobierno de Veracruz, hay una disputa por la seguridad pública que sostienen el fiscal general y el gobernador. Al parecer, hasta el momento, quien va perdiendo esta batalla por el control de la seguridad pública es el gobernador Cuitláhuac García.

Dicha disputa debería ser aireada en las tribunas del Congreso General. Miguel Ángel Yunes Linares, el anterior gobernador, consiguió sembrar al nuevo fiscal en lo que es el nuevo gobierno estatal.

El grupo en el poder ha intentado sacarlo. Incluso le afincó un juicio político, que no ha prosperado. Y sigue. Pero, ¿realmente el fiscal es el responsable de la actual situación de seguridad pública que se padece en el estado de Veracruz?

Es una pregunta que los diputados y senadores tendrían que hacerse con el ánimo de buscar respuestas para ayudar a una entidad martirizada desde los tiempos de Fidel Herrera, pasando por Javier Duarte y, ahora recientemente, Yunes Linares.

Hechos como los que acaecieron en Minatitlán hacer desesperar a la gente no sólo donde ocurrieron los acontecimientos sino en todo el país. Porque es en todo el país donde se padece la inseguridad.

Se esperaba que cuando se formalizara la guardia nacional, comenzaría a disminuir la delincuencia. Pero, en contrapartida, los récords delincuenciales se disparan inéditamente. Y ha comenzado a barbotar la impresión de que nadie los quiere detener, como en los tiempos del PRI en la presidencia de la República. O en los tiempos del PAN.

Hay muchas preguntas que en torno de este asunto de la inseguridad los diputados y senadores tienen que comenzar a hacerse y hacer a las autoridades, a quienes tienen que comenzar a llamar a comparecer, para saber qué hacen o por qué no lo hacen.

Nadie debe olvidar que el Congreso tiene como función principal la del control político. Y en que en aras de ejercerla, los diputados y senadores están facultados para llamar a rendir cuentas a cualesquiera funcionarios federal.

El Congreso mexicano no está facultado para llamar a comparecer a gobernadores y tampoco a fiscales estatales; pero dada la condición de excepción en que estos dos funcionarios están, no sería mala idea invitar a los dos –tanto al mandatario estatal veracruzano como al fiscal general de esa entidad- a que informen y expliquen qué está sucediendo en Veracruz en materia de seguridad pública.

Que el fiscal venga a San Lázaro y a Insurgentes a explicar por qué la gente de Morena y del gobierno de Veracruz supone que él obstruye a la justicia y que está para servir de tapadera de Yunes y de un sector del crimen organizado. Y que se defienda.

Y que el gobernador exponga los motivos por los cuales Veracruz sigue sufriendo como cuando estaba Yunes, Duarte y el tristemente célebre Fidel. Incluso cuando parar a la delincuencia fue una de las promesas fundamentales que enarboló durante su campaña-

La invitación a los dos tendría que ser planteada con prontitud, en una o en la otra cámara federal.

Ciertamente, podrían decir que no estarían obligados legalmente para comparecer ante el Congreso; pero la situación en que se encuentra el estado de Veracruz ya lo amerita.

Muchas son las preguntas que el Congreso debería hacerse estos días, en que está a tiro de piedra la finalización del segundo periodo ordinario de sesiones del primer año de la 64 Legislatura.

Preguntas en las que debería incluir varias para el gobierno de López Obrador, como aquella de si todavía cree que con sólo programas sociales sería posible rescatar a sujetos como los que asesinaron al bebé, en Minatitlán, y a las otras doce personas.

Definitivamente se ha esperado mucho más del gobierno actual.

A pesar de que el presidente de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados, Mario Delgado Carrillo, ha estado sosteniendo que la reforma educativa ocurrirá en los términos prometidos por Andrés Manuel López Obrador desde los tiempos de su campaña presidencial, la desconfianza de un sector importante del magisterio se reaviva y, por momentos, parece crecer.

No han logrado los diputados convencer a los profesores de que esa reforma verdaderamente acaba, sepulta, a la reforma educativa que aprobó el Congreso en los tiempos en que comenzaba el sexenio de Enrique Peña Nieto.

Delgado Carrillo ha admitido que hay en el predictamen, ahora congelado, de la reforma educativo, una sarta de vocablos “malditos”, que hacen suponer a los maestros de la CNTE que es una reforma gatopardista, como muchas, y le tienen desconfianza extrema.

Acaba de pedir Delgado Carrillo a la Coordinador Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), este lunes, que confíe en el Congreso y en el gobierno de Andrés Manuel López Obrador; que la reforma quedará abrogada “este sexenio”…

ESTRIBO
El Senado dictaminará esta semana la reforma laboral que le turnó el Senado el pasado día 11. El outsourcing, es un tema que inquieta a docenas de senadores de Morena. Tienen ganas de regresarla a San Lázaro, a pesar de la presión del Congreso estadounidense. Veremos.
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